La gran riada del río Bhotekoshi, desatada el pasado miércoles en la frontera entre Nepal y la región china del Tíbet, ha dejado ya más de 800 muertos y en torno a 3.000 desaparecidos, según el último balance oficial. Las autoridades nepalíes cifran en 788 los fallecidos en su territorio y las chinas en 16 los del lado tibetano, además de siete cuerpos hallados decenas de kilómetros río abajo, en el norte de la India. Los desaparecidos superan los 3.000, con unos 2.500 en Nepal y más de 540 en el Tíbet, entre ellos cientos de turistas extranjeros.
El colapso de un glaciar en el Himalaya originó la catástrofe. Un enorme bloque de hielo se desprendió y cayó sobre el río Lhende Khola, según el Instituto de Estudios Geológicos de Estados Unidos, lo que provocó un torrente de lodo, agua, rocas y escombros que arrasó pueblos enteros a su paso. El distrito montañoso de Rasuwa, próximo a la frontera, fue el más golpeado, con localidades como Timure, Trishuli y Dhunche entre las más devastadas.
Cerca de 20.000 efectivos del Ejército y la Policía de Nepal se han desplegado sobre el terreno y han logrado rescatar a más de 8.700 personas, entre ellas 227 extranjeros. Los equipos taladran ya la roca para intentar llegar a las decenas de trabajadores que permanecen atrapados en los túneles de las presas y centrales hidroeléctricas que quedaron sepultadas en el cauce del río, sin que por el momento hayan conseguido acceder a ellos. La quinta jornada de búsqueda se ha visto dificultada por la meteorología adversa y por nuevos corrimientos de tierra.
Un nuevo deslizamiento aguas abajo ha formado una represa natural y un lago artificial cuya acumulación de agua podría colapsar en cualquier momento, según advirtió la televisión estatal china CCTV, lo que ha obligado a evacuar a parte de los equipos de rescate cercanos al paso fronterizo del condado tibetano de Gyirong. Nepal ha pedido extremar la cautela ante el aumento del nivel del agua en la cuenca del Bhotekoshi en medio de una alerta por lluvias.
Al menos dos ciudadanos españoles continúan desaparecidos, según el Ministerio de Asuntos Exteriores, después de que otros dos que también estaban en paradero desconocido fueran localizados. La Embajada de España en Nueva Delhi, el Consulado en Nepal y el Consulado General en Pekín siguen la situación y prestan asistencia consular. Al menos diez aviones procedentes de la India, Estados Unidos, Omán, China y Corea del Sur han aterrizado en Katmandú con suministros de emergencia, y China ha enviado dos aviones militares con más de 13.000 piezas de material de socorro.
El ministro de Exteriores nepalí, Shisir Khanal, recordó que su país emite menos del 0,01% de los gases de efecto invernadero pero se encuentra entre las principales víctimas del calentamiento global, y pidió a la comunidad internacional que se una para proteger el ecosistema himalayo. La región, sometida al deshielo glaciar y de intensa actividad sísmica, es especialmente vulnerable a los desbordamientos de lagos glaciares y a las riadas repentinas, un riesgo que los expertos advierten que seguirá aumentando. Las autoridades de ambos países, que han acordado compartir datos hidrológicos y satelitales, insisten en que las cifras de víctimas y desaparecidos son provisionales y podrían seguir variando a medida que avancen las tareas de búsqueda.






