miércoles, 2 septiembre,2026

CEUTA ES ESPAÑA, AUNQUE AL PSOE LE DUELA

Hay silencios que son cómplices y ausencias que son una auténtica traición. Lo que hemos vivido este verano en la frontera sur ya no es desidia política: es un abandono institucional en toda regla. Mientras los espigones de Ceuta colapsaban bajo la presión, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad eran atacados y la ciudad volvía a ahogarse en la soledad más absoluta, el presidente del Gobierno de España dedicaba su tiempo a recomendar su playlist de Spotify desde la comodidad de La Mareta. Mientras el país contenía el aliento, Pedro Sánchez tarareaba en la tumbona. Esa ha sido la respuesta oficial de La Moncloa ante una emergencia de Estado: un profundo desprecio por los ciudadanos que vivimos en la primera línea fronteriza.

Para quienes habitamos este archipiélago, el calvario de Ceuta no es un suceso lejano que se ve por televisión. Es el espejo exacto de nuestro propio drama. Los canarios llevamos años masticando esa angustia helada de ver las costas desbordadas y las infraestructuras al límite del colapso, recibiendo desde Madrid solo propaganda y silencio. Pero si sangrante es la distancia de La Moncloa, aún más vergonzosa es la servidumbre del PSOE de Canarias. Estamos ante un partido insular acobardado y dócil, incapaz de alzar la voz por su tierra, que prefiere aplaudir cada desplante de Sánchez, – o de nuestro ministro canario, Ángel Víctor Torres –, antes que defender la dignidad de su propia gente.

El remate a este espectáculo de cinismo llegó en los micrófonos de la Cadena SER. Reaparecer tras semanas de reposo para soltar, sin que se le mude el color, que tenía “derecho a descansar” mientras el sur de España crujía por los cuatro costados, es de una desfachatez que raya en lo patológico. ¿Dónde queda el derecho de los ceutíes a dormir tranquilos? ¿Dónde está el derecho de los que somos frontera a no ser tratados como el patio trasero del desamparo?

Fiel a su estilo, Sánchez no volvió para arrimar el hombro ni para dar respaldo a los agentes que se dejan la piel en la valla. Volvió para enmendar la plana en directo a sus propios ministros y para desplegar su imaginación. Pretender convencer de que la crisis migratoria no es fruto de su desastrosa política exterior ni de su nula previsión, sino de los “bulos de la derecha” y de oscuras tramas en Rusia o Israel, es tratar a los españoles como un electorado incapaz de pensar lo más mínimo. Y lo verdaderamente trágico es ver a los dirigentes del PSOE salir corriendo a repetir ese argumentario de saldo, actuando como tristes altavoces de unas mentiras que insultan la inteligencia de la ciudadanía.

La guinda de la deslealtad fue su ataque indocumentado a la Jefatura del Estado, afeando al Rey Felipe VI no haber pisado Ceuta y Melilla en “sus 20 años de reinado”. El presidente de la Nación no solo demostró que no se le da muy bien contar – atribuyendo a Don Felipe dos décadas en el trono cuando no cumple ni doce años –, sino que mintió a sabiendas al ocultar que la agenda del Monarca la refrenda, por imperativo constitucional, su propio Ejecutivo. Manipular los hechos y atacar a la Corona para tapar las vergüenzas de su nefasta gestión define sin paños calientes la talla moral de nuestro presidente.

Por si faltaba algún sello de sumisión, hace apenas unos días, Ferraz envió una vergonzosa circular prohibiendo a sus cargos públicos asistir a las concentraciones del 2 de septiembre. Tienen pánico a la calle porque la calle es el espejo de su fracaso. Y pueden dar por seguro que el PSOE canario agachará la cabeza y obedecerá la orden sin pestañear. No esperen ver a un solo líder socialista de las islas en las plazas defendiendo nuestra frontera sur. Es su versión más servil: anteponer la disciplina del partido con Marruecos al respeto por nuestra propia tierra y nuestra soberanía.

Prometer ahora que Ceuta “saldrá reconfortada” suena a burla pesada en boca de quien prefirió los auriculares y las tumbonas a la responsabilidad de Gobierno. Las fronteras de una nación no se defienden con compasión impostada de radio ni con frases huecas entre baño y baño. Ceuta es España, por mucho que al PSOE le duela, por mucho que en Ferraz pretendan silenciar a los ciudadanos y por mucho que en Canarias sus delegados prefieran callar y obedecer. Igual hicieron cuando gobernaron las islas.

Mañana, 2 de septiembre, es el Día Nacional de Ceuta. Las plazas de toda España, y con especial fuerza las de nuestras ocho islas, tienen que convertirse en un clamor rotundo e incontestable. Canarias estará en la calle junto a Ceuta porque nos duele un país desatendido, porque no vamos a ser cómplices del silencio socialista y porque la dignidad de una nación no se subasta ni se decide desde una hamaca. Sánchez pudo tomarse vacaciones de sus deberes, pero sin duda alguna, los españoles no nos vamos a olvidar del nuestro; decidir en las próximas urnas.

Miriam González Pérez
Miriam González Pérez
Jurista especializada en Derecho Penal y Procesal, enfocada en la litigación de impacto y la estrategia procesal. Apasionada por la oratoria jurídica, la investigación y el análisis, cuento con experiencia en despachos y dirección de proyectos. Me defino por la firmeza en las convicciones y la búsqueda constante de la excelencia profesional
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