El pueblo de Tejina se ha volcado este domingo para celebrar el día grande de sus fiestas patronales en honor a San Bartolomé. Miles de personas se han dado cita para vivir el momento más esperado de los festejos, con la entrada de los Corazones a la plaza de la iglesia, acompañados por sus respectivas parrandas y sus característicos colores naranja, verde y amarillo, correspondientes a las tres calles que confeccionan estas llamativas estructuras verticales de frutas y motivos vegetales.
El alcalde de La Laguna, Luis Yeray Gutiérrez, ha asegurado que “la entrada de los Corazones en la plaza es uno los momentos más emocionantes de una fiesta que es historia, tradición, comunidad y, sobre todo, identidad del pueblo de Tejina, que celebra estas fechas con una unidad ejemplar, y eso es lo que hace posible que los Corazones se reconozcan no solamente en todo el archipiélago, sino que también a nivel nacional”.
Por su parte, el concejal de Fiestas, Dailos González, hizo hincapié en la labor que “se ha hecho tanto desde la Comisión de Fiestas, que lleva un año trabajando, como desde cada una de los vecinos y vecinas de las tres calles -Calle Arriba, Calle Abajo y El Pico- que se han volcado en confeccionar su corazón y dar lo mejor de sí para ofrendarlo a San Bartolomé”, y destacó el mérito “no solo de estas entidades, sino de todo un pueblo que se vuelca, año tras año, para que tengamos una de las mejores fiestas de Canarias, declarada Bien de Interés Cultural”.
Los Corazones permanecerán en la plaza hasta la tarde del lunes, cuando se proceda a su descuelgue. Un día después, al mediodía, se producirá la entrada de las parrandas en la plaza, con el tradicional pique y se retirarán los Corazones a sus respectivas calles. Esa misma jornada concluye con la cabalgata y posterior quema del Haragán: el muñeco de trapo, emblema de la persona vaga y perezosa, que poco puede aportar en un pueblo de tradición campesina “donde todo es laboriosidad y trabajo”. Las fiestas tendrán su epílogo entre los más jóvenes en el primer fin de semana de septiembre, cuando le llegue el turno a los Corazones Chicos.
Según referencias históricas, la fiesta se remonta a la segunda mitad del siglo XIX. Simultaneó con la Librea y la octava del Corpus, con sus ramajes, arcos y motivos florales, el día de su patrono, San Bartolomé, el 24 de agosto. En la segunda mitad de siglo, desaparece definitivamente la Librea local, y se impone como manifestación festiva a través de sus corazones frutales, su símbolo más característico.
Los corazones están diseñados sobre una estructura de hierro y madera revestida de cañas o ramas de haya. Cada corazón tiene, desde antiguo, su sitio asignado en la plaza. La estructura completa recibe el nombre de corazón, si bien consta de dos corazones menores o ‘coronas’. Se presentan orlados con guarnición de fruta y divididos en cuatro. En el interior, cosidas, se disponen tortas de pan decoradas con distintos motivos, y en la parte superior, rematando el conjunto, se coloca un ramo de flores.
La simbología del corazón se ha interpretado como la profundidad y el apego del campesino por su tierra. La fiesta de los Corazones de Tejina fue declarada Bien de Interés Cultural, con categoría de ámbito local, el 12 de mayo de 2003.






