Me llegó ayer por WhatsApp uno de esos vídeos que empiezan con un petardo: «Canarias es africana y hay que devolverla a Marruecos». Lo dice un señor con barba blanca desde su cocina, con un molinillo de café detrás, y uno, que ya tiene una edad y muy poca paciencia, estuvo a punto de tirar el móvil al fregadero.
Menos mal que no lo hice. Porque el hombre, pocos segundos después, confesaba la trampa: el titular era un anzuelo. Lo llaman gancho inverso. Toda la vida se ha llamado engañar al lector para que siga leyendo, y a mí, que llevo media vida en esto, no me lo tienen que explicar. Lo que sí me explicó, y con muy buen criterio, es lo que va después del anzuelo. Historia. De la de verdad, no de la de las redes.
Cuando llegó Castilla, en las islas vivían gentes de origen bereber. Guanches, aunque ese nombre al principio era solo de Tenerife y luego se lo colgaron a todos. Habían cruzado el mar entre el siglo I antes de Cristo y el III después, y se quedaron aquí siglos, aislados, con su lengua, sus costumbres y su manera de organizarse. No dependían de nadie. Ni sultán, ni rey, ni emir. Plinio el Viejo ya hablaba de Canaria en el siglo I, y los romanos, que de tontos no tenían un pelo, ni se molestaron en conquistarla: no les servía para nada.
La conquista arranca en 1402, en Lanzarote, con unos normandos al servicio de Castilla, y termina en 1496 en Tenerife. Fue dura, con pactos y con sangre, como todas las de la Edad Media. Y ojo al dato, que este es el bueno: eso fue antes de la unión con Aragón. Canarias es Castilla desde antes de que existiera lo que hoy llamamos España. Más de cinco siglos. Que se lo apunten los del titular.
¿Que Fuerteventura está a 97 kilómetros de Marruecos y a más de mil de Cádiz? Pues sí. ¿Y? Las Malvinas están a 400 de Argentina y a 12.000 de Londres y siguen siendo británicas, con reina o sin ella. Guadalupe, Martinica y la Guayana están en el Caribe y en Sudamérica y son Francia, con euros, gendarmes y baguette. La geografía no da soberanía. La dan la historia, el derecho y, sobre todo, la voluntad de los que viven en el sitio. Y aquí, que yo sepa, nadie ha pedido pasaporte de Rabat.
En derecho, la cosa está aún más clara. Las bulas del siglo XV, la Romanus Pontifex y la Inter Caetera, reconocieron a Castilla sus derechos sobre las islas. Ningún tratado internacional lo ha discutido después. La ONU nunca metió a Canarias en su lista de territorios pendientes de descolonizar, por la sencilla razón de que nunca fue colonia. Gibraltar sí está en esa lista, desde 1963, por si alguien quiere entretenerse con lo que sí está pendiente. Y la Constitución del 78 nos hizo comunidad autónoma de pleno derecho, con Estatuto, Parlamento, cabildos y diputados en las Cortes: la misma categoría que Madrid, Andalucía o Castilla-La Mancha. Ni más ni menos.
Lo que de verdad me inquieta del vídeo no es la historia, que ya me la sabía. Es lo otro. Es que, según cuenta el de la barba, la mayoría de los que entran se quedan en el titular y no llegan al minuto dos. Ahí está el negocio de los que manipulan: una frase gorda, un par de banderas y a correr. Y luego nos preguntamos por qué el país está como está.
Conclusión, en dos líneas, que es lo que aguanta hoy un lector: Canarias es España, lo es por historia, por geografía y por ley, y lo seguirá siendo. Y al que no le guste, que estudie un poco. O, por lo menos, que vea el vídeo entero antes de compartirlo.






