El balón con el que Diego Armando Maradona anotó el célebre gol de la «Mano de Dios» se vendió este fin de semana por 3,35 millones de dólares, unos 2,8 millones de euros, en la casa Heritage Auctions de Dallas, en Estados Unidos. Pese a tratarse de una de las piezas más emblemáticas de la historia del fútbol, la venta no cumplió las expectativas: la puja arrancó en 2,5 millones y las previsiones más optimistas de la casa de subastas apuntaban a que podría alcanzar e incluso superar los diez millones de dólares, una cifra que quedó muy lejos del precio final.
La pelota es un pedazo de la historia del deporte. Con ese balón Adidas Azteca, Maradona marcó los dos goles más recordados de los Mundiales en apenas cuatro minutos, durante el partido de cuartos de final del Mundial de México 86 que Argentina ganó 2-1 a Inglaterra el 22 de junio en el estadio Azteca. Primero abrió el marcador golpeando la pelota con el puño, en una jugada que el árbitro no vio y dio por válida, en lo que pasó a la historia como la «Mano de Dios». Cuatro minutos después firmó el llamado «Gol del Siglo», tras regatear a media selección inglesa desde el centro del campo. Aquel duelo tenía además una fuerte carga simbólica por la reciente guerra de las Malvinas.
El recorrido del propio balón hasta la subasta es singular. La pelota estuvo custodiada durante más de tres décadas por el árbitro tunecino Ali Bin Nasser, que dirigió aquel encuentro y la conservó como recuerdo. Bin Nasser ya intentó venderla en el mercado en 2022, cuando alcanzó los 2,37 millones de dólares, y al año siguiente, en 2023, quedó desierta al no llegar una puja máxima de 2,04 millones al precio de reserva fijado. La operación de este fin de semana, por tanto, sí ha encontrado finalmente comprador, aunque a un precio modesto para las expectativas generadas.
El resultado contrasta con el de otras reliquias asociadas al mismo partido y al mismo jugador. La camiseta que Maradona vistió aquel día se vendió en 2022 por 9,28 millones de dólares en Sotheby’s, récord mundial para una prenda deportiva usada en competición, y a ese precedente aspiraba precisamente Heritage al tasar el balón. La cifra final tampoco alcanza el récord absoluto para una pelota deportiva, que sigue en manos del béisbol: la del jonrón número 50 del japonés Shohei Ohtani, subastada en 2024 por 4,392 millones de dólares. En la misma jornada de Dallas se vendió, además, la bata que el boxeador Muhammad Ali usó tras vencer a Joe Frazier en 1975, adjudicada por 549.000 dólares.
El desenlace deja una lectura sobre el propio mercado del coleccionismo deportivo. Que una pieza descrita por los expertos como potencialmente «el balón más famoso de la historia» de cualquier deporte se quede en un tercio de lo previsto invita a pensar que las estimaciones de partida fueron excesivamente ambiciosas, o que el valor simbólico no siempre se traduce en cifras récord. En cualquier caso, casi cuarenta años después de aquella tarde en el Azteca, y con Maradona ya fallecido en 2020, el objeto con el que se fraguó una de las jugadas más icónicas y polémicas de la historia del fútbol tiene por fin un nuevo dueño, en una venta que confirma el enorme atractivo que sigue despertando la figura del astro argentino, aun cuando el mercado le haya puesto esta vez un precio más contenido del esperado.






