La Comisión Disciplinaria de la FIFA ha impuesto una sanción de diez partidos a Leandro Paredes por su agresión tras la final del Mundial de 2026, en la que España se proclamó campeona al vencer a Argentina por 1-0 en el estadio MetLife de Nueva Jersey. El centrocampista argentino, que perdió los papeles tras el pitido final y agredió a Eric García y a Gavi, recibe el castigo más elevado, acompañado de una multa de 90.000 dólares. Por parte española, Gavi ha sido sancionado con un solo encuentro y 30.000 dólares de multa por su participación en el altercado.
El expediente reparte castigos entre varios protagonistas de la pelea. Además de Paredes, la FIFA sanciona con siete partidos a Nahuel Molina, que propinó un puñetazo a Rodri Hernández, con uno a Thiago Almada, y con tres al exfutbolista Roberto Ayala, segundo entrenador de Argentina, que golpeó a Dani Olmo. Todas estas sanciones se cumplirán en los próximos compromisos de las respectivas selecciones nacionales, no en partidos de clubes, por lo que los jugadores podrán seguir compitiendo con sus equipos mientras cumplen el castigo apartados de sus combinados. En el caso de Paredes, actualmente en Boca Juniors, los diez partidos suponen prácticamente un año o más de ausencia con la albiceleste, dado el número de encuentros que suele disputar una selección.
El castigo no se limita a los individuos, sino que alcanza a la federación argentina. La Asociación del Fútbol Argentino ha sido multada con 321.000 dólares por diversos incidentes ocurridos a lo largo del torneo, y la selección deberá afrontar sus dos próximos partidos como local con el aforo restringido al 50 % de espectadores. La Comisión Disciplinaria, que abrió el procedimiento el 29 de julio, justificó las sanciones tras un riguroso análisis de los hechos acaecidos en el estadio de Nueva Jersey.
La resolución no es necesariamente definitiva. Las partes implicadas disponen de diez días para solicitar la resolución fundamentada y podrán recurrir las sanciones conforme al Código Disciplinario de la FIFA, por lo que los castigos aún podrían modificarse. El expediente pone fin, en cualquier caso, a la primera fase disciplinaria derivada de una final que debía coronar el fútbol y que terminó empañada por una batalla campal, con la tensión acumulada durante los 90 minutos desbordándose en cuanto el árbitro señaló el final del encuentro.
El episodio dejó una mancha sobre uno de los mayores éxitos del fútbol español. La selección de Luis de la Fuente conquistó en Estados Unidos su segunda estrella mundial, un título histórico que, sin embargo, quedó parcialmente ensombrecido por las imágenes de la pelea posterior, protagonizada sobre todo por jugadores argentinos dolidos por la derrota. Con estas sanciones, la FIFA trata de poner el foco en la disciplina y enviar un mensaje de firmeza ante conductas violentas, en un momento en que el organismo, presidido por Gianni Infantino, afronta además otras polémicas internas. Para España, el capítulo se salda con un peaje menor, el partido de sanción a Gavi, mientras que Argentina afronta las consecuencias más severas de una noche que pasará a la historia tanto por el triunfo español como por su agrio desenlace.






