domingo, 23 agosto,2026

Detenido en Croacia un buzo ucraniano por el sabotaje de los gasoductos Nord Stream

Vladímir Z., arrestado en cumplimiento de una orden europea, será entregado a Alemania, que le atribuye haber colocado los explosivos que en 2022 volaron los conductos en el Báltico

Las autoridades han detenido en Croacia a un nuevo sospechoso del sabotaje de los gasoductos Nord Stream, el ciudadano ucraniano identificado como Vladímir Z., un buzo profesional al que la Fiscalía Federal alemana atribuye haber participado en la preparación y ejecución de las explosiones. El arresto se produjo esta semana en cumplimiento de una orden de detención europea, y está previsto que el detenido sea entregado a Alemania para comparecer ante un juez del Tribunal Federal de Justicia. Se le acusa, entre otros delitos, de provocar una explosión con explosivos, sabotaje contra el orden constitucional y destrucción de infraestructuras.

Según la Fiscalía alemana, Vladímir Z. habría sido uno de los buzos que en septiembre de 2022 colocaron los artefactos explosivos en los gasoductos Nord Stream 1 y Nord Stream 2, cerca de la isla danesa de Bornholm, a una profundidad de entre 70 y 80 metros. Los investigadores sostienen que el sabotaje fue obra de un grupo integrado por varios buzos profesionales, un patrón de embarcación y un experto en explosivos, que habría empleado un velero como base de operaciones para acceder a la zona y fijar las cargas a los conductos.

El detenido no es una figura aislada, sino una pieza más de una trama con nombres propios. La Fiscalía sitúa a Vladímir Z. dentro de un grupo encabezado por Serhii K., también conocido como Serguéi Kuznetsov, un exoficial del Ejército ucraniano que fue arrestado en Italia hace un año y cuya entrega a Alemania se tramita por separado. Según la investigación, ese oficial habría desarrollado, tras el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022 y por encargo de organismos estatales ucranianos, un plan para destruir los gasoductos con el objetivo de cortar de forma permanente el suministro de gas ruso a Europa e impedir que Moscú financiara la guerra con esos ingresos.

El propio Vladímir Z. ya había sido arrestado en Polonia en el otoño de 2025, pero un tribunal de Varsovia rechazó su extradición a Alemania al considerar que Berlín carecía de jurisdicción, y lo dejó en libertad, lo que le permitió eludir la acción de la Justicia hasta ahora. Su caso ilustra las dificultades del proceso: otro sospechoso arrestado en Italia vio cómo su extradición, autorizada en primera instancia, quedaba paralizada después por el Tribunal Supremo del país. Las pesquisas alemanas han ido estrechando el cerco sobre un grupo formado por civiles y militares ucranianos, tanto antiguos como en activo.

El caso mantiene en vilo a Europa por sus profundas implicaciones geopolíticas. El sabotaje de los Nord Stream, que el 26 de septiembre de 2022 destruyó tres de las cuatro tuberías, fue uno de los episodios más graves contra infraestructuras energéticas en suelo europeo desde el inicio de la guerra. La creciente evidencia que apunta a un comando ucraniano resulta especialmente incómoda para el Gobierno alemán y para el conjunto de la Unión Europea, dado el apoyo occidental a Kiev frente a la agresión rusa. Rusia, por su parte, rechaza la tesis de una autoría exclusivamente ucraniana y atribuye la responsabilidad a Estados Unidos y sus aliados, en una controversia que, cuatro años después, sigue sin una versión oficial cerrada y con Ucrania negando cualquier implicación de su Gobierno.

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LECTOR AL HABLA