Un terremoto de magnitud 7,2 sacudió este jueves la región andina de Ayacucho, en el sur de Perú, según informó el Instituto Geofísico del Perú. El movimiento se registró a las 13:00 hora local, con epicentro a 35 kilómetros al norte de la localidad de Coracora, en la provincia de Parinacochas, y a una profundidad de 108 kilómetros. Pese a su elevada magnitud, hasta el momento los organismos oficiales no han reportado víctimas mortales ni heridos, y los daños se limitan a la caída de rocas y a pequeños deslizamientos de tierra en zonas altas.
La clave para entender por qué un seísmo tan potente ha tenido un impacto contenido está en su profundidad. Al producirse a 108 kilómetros bajo la superficie, se clasifica como un terremoto de foco intermedio, lo que hace que su energía se disipe en gran medida antes de llegar al exterior. Eso explica que, pese a percibirse en un área muy amplia, la intensidad en superficie fuese moderada: el propio Instituto Geofísico la situó en un grado III-IV en la escala de Mercalli en Coracora, un nivel que se siente con claridad dentro de las viviendas pero que no suele provocar daños estructurales. El jefe de la Defensa Civil peruana, Luis Vásquez, confirmó que por el momento no se registra ningún tipo de daño, y el alcalde de Parinacochas, Yony Reyes, descartó afectaciones en la capital provincial.
El temblor se dejó sentir mucho más allá de su epicentro. El movimiento se percibió en amplias zonas del centro y el sur del país, incluidas las regiones de Arequipa, Cusco y Apurímac, y llegó de forma leve hasta Lima, situada a unos 650 kilómetros del epicentro. En Cusco, alumnos, profesores y familias evacuaron los centros educativos hacia zonas seguras, y la alarma social fue, según los primeros balances, el efecto más extendido del seísmo. La Dirección de Hidrografía y Navegación de la Marina de Guerra del Perú se apresuró a descartar el riesgo de tsunami en el litoral peruano tras el movimiento.
El país se asienta sobre el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, en la zona donde la placa de Nazca se hunde bajo la placa Sudamericana, un proceso que convierte a la nación andina en una de las más expuestas del mundo a los grandes terremotos. Ese mismo contexto explica que apenas un día antes, el 19 de agosto, se hubiera registrado otro sismo de magnitud 4,8 cerca de Lima. Perú arrastra, además, el recuerdo de catástrofes como el terremoto de Pisco de 2007, que causó cientos de muertos, lo que mantiene a la población y a las autoridades en alerta permanente. Al tratarse de una emergencia aún en desarrollo, las autoridades continúan evaluando la zona y las cifras de daños podrían variar en las próximas horas, si bien todo apunta a que la gran profundidad del foco ha evitado una tragedia de mayores dimensiones.






