viernes, 21 agosto,2026

Portugal veta el burka en los espacios públicos con la firma de un presidente socialista

António José Seguro ratifica la ley impulsada por la ultraderecha de Chega, que prohíbe cubrirse el rostro en la calle bajo multas de hasta 4.000 euros

Portugal prohibirá cubrirse el rostro en los espacios públicos. El presidente de la República, el socialista António José Seguro, ratificó este miércoles la ley que veta en la práctica el uso del burka y el niqab en las calles del país, una iniciativa impulsada por el partido ultraderechista Chega que ha contado con el respaldo del bloque de la derecha. Con la firma del jefe del Estado, la norma queda lista para entrar en vigor, y sitúa a Portugal en la lista de países europeos que han optado por restringir el velo integral islámico.

La ley se plantea en términos de seguridad más que de religión. El texto establece la prohibición genérica de ocultar el rostro en lugares públicos y contempla multas que oscilan entre los 200 y los 4.000 euros para quienes la incumplan. Durante su tramitación, el centroderechista Partido Social Demócrata, socio de Gobierno, presionó para desplazar el foco desde la cuestión religiosa hacia las razones de seguridad e identificación ciudadana, con el argumento de que la medida facilitará la labor de las fuerzas del orden. Chega, en cambio, la defendió abiertamente como una barrera frente a lo que denomina la islamización del país.

El proyecto obtuvo una primera luz verde en comisión en octubre de 2025 con el apoyo del PSD, el democristiano CDS-PP, Iniciativa Liberal y la propia Chega, pero quedó estancado durante meses por las discrepancias entre los promotores y el PSD sobre el enfoque religioso o securitario del texto. Finalmente, el pasado mes de julio, el Parlamento portugués aprobó de forma definitiva la iniciativa con los votos de la derecha y la extrema derecha, frente a la oposición del Partido Socialista, el Bloco de Esquerda, el Partido Comunista y los ecologistas de Livre. Tras aquella votación, los diputados de Chega, la tercera fuerza de la Cámara, aplaudieron puestos en pie durante casi un minuto.

La ratificación llega, sin embargo, envuelta en polémica y en un contexto político singular. Que sea un presidente socialista quien firme una ley promovida por la ultraderecha refleja la complejidad del actual mapa portugués, marcado por el ascenso de Chega y el desgaste de los partidos tradicionales. La medida ha generado un intenso debate social, con posturas enfrentadas entre quienes la defienden en nombre de la seguridad, la integración y los derechos de las mujeres, y quienes, como Amnistía Internacional, la consideran discriminatoria y contraria a los derechos humanos de las mujeres que eligen cubrirse el rostro. Diversos residentes musulmanes han llegado a anunciar en redes sociales su intención de abandonar el país si la norma se aplica.

Portugal se suma así a una tendencia que recorre Europa desde hace más de una década. Francia fue pionera en 2011 al prohibir el velo integral en los espacios públicos, y a ella siguieron Bélgica, Austria, Dinamarca o Países Bajos con distintas fórmulas. El debate también está presente en España, donde no existe una ley estatal al respecto, aunque varios ayuntamientos han intentado regular la cuestión y algunas fuerzas políticas reclaman una prohibición similar. La decisión portuguesa reaviva, en definitiva, una discusión europea de fondo que enfrenta los argumentos de seguridad y convivencia con los de libertad individual y religiosa, y que la irrupción de las formaciones de derecha radical ha vuelto a colocar en el primer plano de la agenda.

- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img

LECTOR AL HABLA