Dos cazas F-18 españoles desplegados en Rumanía dentro de la misión de la OTAN interceptaron y destruyeron este domingo de madrugada un dron no identificado que había penetrado en el espacio aéreo del país, cerca de la frontera con Moldavia y Ucrania. El derribo, confirmado por el Ministerio de Defensa español y por su homólogo rumano, supone un salto cualitativo respecto a episodios anteriores: por primera vez en esta misión, los aparatos españoles no se limitaron a vigilar o escoltar, sino que abrieron fuego para abatir la amenaza.
La secuencia fue rápida y precisa. El objetivo se detectó a las 04:44, hora local, a unos 24 kilómetros al norte de la ciudad de Galati. Los dos F-18, que ya se encontraban en el aire en misión de vigilancia y en alerta como medida de precaución, esperaban únicamente la autorización para intervenir. Diecisiete minutos después, a las 05:01, uno de ellos interceptó y destruyó el dron entre las localidades de Băleni y Cudalbi, en el condado de Galați, una zona que el ministro de Defensa rumano, Radu Miruta, se apresuró a aclarar que está deshabitada, por lo que la población no corrió peligro en ningún momento.
El episodio de este domingo no es un hecho aislado, sino el más grave de una cadena que se repite. El pasado jueves, dos cazas españoles ya habían despegado de urgencia por la presencia de un dron que llegó a violar durante doce minutos el espacio aéreo rumano antes de regresar a Ucrania, aunque en aquella ocasión no se produjo derribo. Rumanía, que comparte 650 kilómetros de frontera con Ucrania, ha registrado numerosas incursiones desde el inicio de la ofensiva rusa, por lo general vinculadas a los ataques de Moscú contra las infraestructuras portuarias ucranianas del Danubio. Tras el derribo, Bucarest convocó al embajador ruso, en un gesto de protesta formal.
La tensión, además, se extendió más allá de Rumanía en las mismas horas. Ese mismo domingo, cazas aliados derribaron otro dron sobre territorio de Letonia, en el Báltico, y a comienzos de mes un artefacto no identificado había llegado a explotar en el espacio aéreo de Bulgaria tras entrar desde Rumanía. La sucesión de incidentes ha reforzado la percepción, entre los aliados, de que Rusia está poniendo a prueba de forma deliberada la capacidad de reacción del flanco oriental de la Alianza, en el marco de la operación de vigilancia reforzada Centinela Oriental. El ministro rumano felicitó a los pilotos españoles y subrayó que su país defiende su espacio aéreo con el respaldo de sus socios, a los que definió como una garantía concreta de seguridad. El despliegue español de cazas F-18 en la base de Mihail Kogălniceanu se enmarca precisamente en esa misión de defensa aérea aliada, que este domingo pasó, por primera vez, de la disuasión a la acción.






