Un terremoto de magnitud 7,4 sacudió este lunes buena parte de Colombia y dejó, según los primeros balances, al menos 111 muertos y decenas de heridos, una cifra provisional que las autoridades no descartan que aumente. El seísmo se registró a las 7:34 de la mañana, hora local, con epicentro en San José del Palmar, en el departamento del Chocó, a unos 240 kilómetros al oeste de Bogotá, y a una profundidad cercana a los 90 kilómetros, según el Servicio Geológico Colombiano.
El movimiento, de casi un minuto de duración, se sintió con fuerza en varias de las principales ciudades del país, entre ellas Bogotá, Cali, Medellín, Pereira y Manizales. El Servicio Geológico lo describió como el sismo más fuerte sentido en Colombia en la última década, con antecedentes en la misma zona como el de magnitud 7,2 de noviembre de 1979. Tras el seísmo principal se registraron varias réplicas, lo que ha llevado a las autoridades a pedir extrema precaución a la población.
Los daños materiales se concentran en el centro y el oeste del país. En Pereira, capital de Risaralda, numerosos edificios sufrieron importantes desperfectos estructurales y algunos se derrumbaron parcialmente, entre ellos el aeropuerto internacional Matecaña, donde se desprendió parte del techo. En Cali y Manizales se reportaron afectaciones graves y evacuaciones de pacientes en centros hospitalarios, mientras que en Quibdó, capital del Chocó, se registraron heridos y edificios dañados. En Bogotá, el alcalde Carlos Fernando Galán descartó daños estructurales de gravedad, con solo algunas grietas en edificaciones.
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, que asumió el cargo apenas el pasado viernes, convocó un comité de emergencia y aseguró haber asumido de forma directa el liderazgo de la atención a la catástrofe. El vicepresidente, José Manuel Restrepo, se desplazó a Manizales para coordinar la respuesta desde un puesto de mando unificado. El temblor se percibió incluso fuera de las fronteras colombianas: en Panamá, las vibraciones se prolongaron hasta un minuto en las zonas fronterizas y obligaron a evacuar preventivamente numerosos edificios, sin que se reportaran daños. Al tratarse de una emergencia en desarrollo, las cifras de víctimas y daños son provisionales y podrían variar en las próximas horas.






