sábado, 1 agosto,2026

La liturgia de las cosas pequeñas y Plutarco

En la política canaria de hoy se ha instalado una forma curiosa de comunicarse con la ciudadanía: una sucesión de gestos mínimos, de cosas pequeñas, que se presentan como si fueran acontecimientos. No es posible pensar que los dirigentes crean realmente que cada pequeño acto merece una ceremonia, pero seguramente parecen convencidos de que el electorado vive en un estado de observación permanente, como un público que nunca abandona la sala, y que necesita este espectáculo. Han convertido la política en una representación continua, donde cada movimiento se interpreta, cada aparición se registra y cada frase se convierte en parte de un relato que se alimenta de sí mismo. Estamos sumergidos dentro la retórica del gesto mínimo. Una retórica que funciona porque es fácil, porque es visible y porque no exige grandes transformaciones, tampoco grande esfuerzo intelectuales. Basta con aparecer, basta con señalar, basta con repetir. En fin, una liturgia. La ciudadanía recibe señales constantes, pequeñas pruebas de actividad que, acumuladas en redes sociales, construyen la sensación de que algo se está haciendo. En la política canaria de hoy se ha vuelto habitual que los gestos mínimos adquieran una importancia desproporcionada. El saludo, una visita, una frase repetida, pequeñas señales que se lanzan como si fueran parte de un ritual que nunca acaba. La política se desliza hacia una representación continua, donde lo que se muestra importa tanto como lo que se hace, y a veces, más. Pero, hay un pero, porque no todo el mundo está distraído en verano, podemos recordar que esa misma acumulación puede vaciar de sentido lo que se muestra. Cuando todo se celebra, nada destaca. Cuando todo se anuncia, nada sorprende. Cuando todo se ritualiza, la política pierde la capacidad de distinguir lo importante de lo accesorio. Y los políticos pareces actores de cabaret que pierden encanto nada más que hablen. Y ya que estamos en tema de mito y de clásicos griegos recuperamos también Plutarco. No vendría mal unos consejos políticos de los Moralia, más de 80 escritos algunos dirigidos a cómo gestionar, y no a conquistar, el poder político.

En sus Consejos Políticos insistía en que el gobernante debía evitar la ostentación, porque la exageración erosiona la confianza. Para el, la virtud publica se ejercía en la discreción, en la continuidad, en la capacidad de actuar sin convertir cada decisión en espectáculo. Y advertía que el dirigente que actúa para el plauso termina gobernando para la apariencia, no para la realidad. La política canaria, sin embargo, parece haber adoptado la lógica contraria: la presencia constante como forma de poder. Los actos públicos se multiplican, las apariciones se repiten, los discursos se encadenan con la cadencia de un ritual que busca mantener la atención del público, como decíamos antes. La ciudadanía convertida en espectadora involuntaria, asiste a una sucesión de gestos que a veces parecen mas pensados para la foto que para la gestión. Para lo que sugiere la foto. Una foto que permanece mas allá de lo prometido.  Plutarco había dicho que el gobernante que necesita ser visto continuamente es un gobernante que teme desaparecer, y que ese temor conduce a decisiones precipitadas y a ceremonia auto celebrativa. Todavía la retórica del gesto mínimo no es necesariamente negativa, hay que admitirlo. Puede ser una forma de cercanía, una manera de recordad que la política está presente en lo cotidiano. Pero cuando se convierte en liturgia, y la han convertido en liturgia, cuando cada gesto se infla para ocupar espacio, cuando la representación sustituye a la acción, la política pierde su proporción. La ciudadanía, necesita administradores no actores, tampoco espera rituales, espera decisiones y no busca escenificaciones, ya tiene bastante entretenimiento, necesita claridad. La política no gobierna si se convierte en teatro.

Quizá por eso la sabiduría de Plutarco, ya reconocida en vida, resulta pertinente hoy. Ciertamente no porque debamos regresar a modelos antiguo, por favor, nada de eso, sino porqué sus advertencias sobre la ostentación, la adulación y la teatralidad siguen siendo válidas. El gobernante que actúa con sobriedad construye confianza. El que actúa con exageración la desgasta. La política canaria, en su liturgia continua, podría recuperar esa proporción entre lo que muestra y lo que hace, entre la presencia y la responsabilidad. Plutarco habría dicho que la virtud se reconoce en la continuidad de las pequeñas cosas bien hechas, no en la acumulación de gestos mínimos convertidos en ceremonia. Quizá haya partido políticos que confunde la presencia con la gestión, la visibilidad con la eficacia y la ceremonia con la responsabilidad. En canarias parece que la política viva en un escenario permanente y estas distinciones resultan esenciales. Plutarco sustancialmente nos recuerda que la dignidad del poder se reconoce en la serenidad de quien actúa sin convertir cada movimiento en acto público. Ahora mismo en Canarias la liturgia política parece adelantarse incluso al calendario. Ya nos han calado en campaña electoral y mientras tanto aquí seguimos celebrando como algo estrepitoso una guagua de dos pisos en el 2026 de la era contemporánea, o después el nacimiento de Cristo como se prefiera, y a un paso de celebrar como algo absolutamente magnifico y prodigioso que del grifo sale agua caliente.

Giovanna Lenti
Giovanna Lenti
Se graduó en filosofía en la Universidad de Estudios de Siena con una tesis sobre "Carl Schmitt, la guerra, el enemigo, el derecho internacional", nombrada doctora en historia de la filosofía política tiene artículos publicados en la revista italiana de psicología e historia militar sobre el dualismo amigo/enemigo y la guerra justa. Desde 2015 colabora con la Fundación de Historia de la Ciencia de La Orotava en Tenerife, publicando para la fundación ensayos sobre Aristóteles, Carl Schmitt, Pablo de Tarso, Ortega y Gasset y Cristóbal Colón. En lengua italiana ha publicado para Aracne "Pablo de Tarso: el origen político del cristianismo" y varios artículos para OIKOS sobre el nacionalismo catalán y los vientos patrióticos europeos. desde el 2020 colaboradora del periódico italiano Leggo Tenerife, desde 2021 es colaboradora fija y comentarista del programa radiofónico de actualidad política "La tertulia de los miércoles" en Tenerife; ha publicado en el 2023 para La Bussola, Destino político in Machiavelli e Ortega y Gasset.
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