miércoles, 22 julio,2026

Meliá pone fin a 35 años de historia en Cuba y cerrará sus 34 hoteles este viernes por la presión de Estados Unidos

Meliá Hotels International comunicó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores que cesará de forma definitiva toda su actividad en Cuba a partir del próximo viernes 24 de julio. La decisión pone fin a 35 años de presencia de la cadena mallorquina en la isla, donde gestionaba 34 hoteles: 19 en régimen de gestión con las estatales Gran Caribe y Cubanacán, y 15 con Gaviota, propiedad del conglomerado militar Gaesa.

Será la filial portuguesa de la compañía, Ilha Bela Gestão e Turismo, la que ejecute el cese de todos los servicios de gestión y comercialización hotelera en la isla, incluyendo el uso de las marcas, la actividad receptiva de turistas y la cadena de suministro local que abastecía a los establecimientos. Meliá justifica la salida por las «notables dificultades de carácter operativo, legal, económico y financiero» que, según la propia compañía, «persistentemente han venido y vienen afectando» al entorno cubano, hasta el punto de imposibilitar «una mínima estabilidad operativa» en sus actividades.

Detrás de la decisión está la escalada de presión de Estados Unidos sobre las empresas vinculadas a Gaesa, el conglomerado militar que controla buena parte de la economía turística cubana. El pasado 13 de julio, Washington anunció un nuevo paquete de sanciones que incluyó por primera vez de forma directa al Ministerio de Turismo cubano y a otras nueve entidades estatales de la isla. Meliá ya venía reduciendo su actividad desde antes: en la presentación de resultados del primer trimestre, el 7 de mayo, la compañía había reconocido que ya operaba al 50% de su capacidad en el país.

La marca mallorquina llegó a Cuba en 1990 de la mano del fundador de la empresa, Gabriel Escarrer Juliá, padre del actual consejero delegado, que trabó entonces una estrecha relación con Fidel Castro. Aquel primer hotel, el Sol Palmeras de Varadero, marcó el inicio de una presencia que se prolongó 35 años y que la propia compañía celebró en mayo de 2025 con la intención declarada de seguir «otros 50 años más». La salida de Meliá se suma a la de otras cadenas hoteleras extranjeras que ya han abandonado sus operaciones en la isla ante el mismo tipo de presión, y confirma el deterioro del sector turístico cubano, considerado durante décadas el principal motor de captación de inversión extranjera para el régimen. La compañía evalúa ahora el impacto financiero de la salida, incluida una posible revisión del valor contable de sus activos en Cuba, que se conocerá con la presentación de resultados del primer semestre del año.

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LECTOR AL HABLA