sábado, 18 julio,2026

Carmen Pérez da el paso al frente: el PP encuentra en Santa Cruz una candidata con oficio y con calle

Arropada por Feijóo, Manuel Domínguez y Poli Suárez en el TEA, la concejala se presentó como la apuesta para devolverle a la capital la ambición que lleva tiempo echando de menos.

Hay candidaturas que se anuncian y candidaturas que se ganan mucho antes de que empiece la campaña, en la trinchera silenciosa de la gestión diaria. La de Carmen Pérez pertenece a la segunda clase, y por eso el acto del viernes en el Tenerife Espacio de las Artes tuvo menos de bautizo improvisado que de confirmación de algo que muchos en Santa Cruz ya intuían: el Partido Popular tiene, para 2027, una candidata que conoce la ciudad por dentro y que no llega a la política a aprender el oficio, sino a ejercerlo.

Concejala y consejera delegada de la Sociedad de Desarrollo, Pérez no es un nombre sacado de una encuesta ni un fichaje de escaparate. Es una profesional que dejó la abogacía —un cambio que no todos se atreven a dar— para meterse en la maquinaria menos agradecida de la vida pública: la de resolver, la de firmar, la de dar la cara cuando las cosas salen y también cuando cuestan. Que lo hiciera con la casa llena y con la plana mayor del partido detrás —Alberto Núñez Feijóo, el líder canario Manuel Domínguez y el presidente del PP en Las Palmas, Poli Suárez— dice bastante del respaldo que arrastra. Los partidos no despliegan esa artillería por cualquiera.

Emoción sin impostura

Se la vio emocionada, y conviene detenerse en ese detalle porque en política la emoción sincera escasea tanto como el agradecimiento honesto. En lugar de encadenar consignas, Pérez dedicó buena parte de su intervención a explicar de dónde viene y por qué está donde está: servir a los vecinos de Santa Cruz, gobernar desde la humildad, la firmeza y la capacidad de llegar a acuerdos. No es el discurso del que quiere mandar por mandar; es el de quien entiende que una alcaldía se sostiene sobre la paciencia de sumar y no sobre el ruido de imponer.

Esa combinación —humildad y firmeza— es más difícil de sostener de lo que parece. Sobra político que confunde firmeza con soberbia y humildad con tibieza. Pérez planteó el equilibrio como método, no como eslogan, y ahí asoma una manera de gobernar que a Santa Cruz le vendría bien después de años de gestión sin brújula clara.

Una alternativa con ambición para la capital

El diagnóstico que hizo de la ciudad es el que comparte cualquier vecino que camine sin anteojeras: Santa Cruz ha perdido ambición, liderazgo y capacidad para competir como la gran capital de Canarias que debería ser. No es pesimismo, es exigencia. Pérez reclamó una defensa más firme de los intereses de la ciudad y prometió tomar las decisiones que hagan falta para que la capital despliegue de una vez el potencial que tiene y que lleva demasiado tiempo aparcado.

Es un mensaje que conecta con la calle porque parte de la calle. Santa Cruz no necesita que le cuenten lo que ya sabe; necesita que alguien se comprometa a corregirlo. Y una candidata que ha estado en la gestión sabe que las decisiones no se toman en un mitin, sino en un despacho, con presupuesto y con voluntad. Esa experiencia, lejos de ser un dato menor, es precisamente lo que separa una promesa de un proyecto ejecutable.

Un relevo resuelto con altura

El PP también resolvió con elegancia un asunto que en otros partidos habría sido cuchillo: la candidatura a la que aspiraba Carlos Tarife, primer teniente de alcalde y hombre clave en la reconstrucción del partido en la capital. Pérez no eludió el tema ni lo maquilló. Agradeció públicamente su trabajo y reconoció su papel, que es la forma que tiene la política seria de hacer las cosas: sin heridas abiertas y con el reconocimiento por delante. Que el relevo se cerrara con respeto y no con fractura habla bien de la candidata y del partido.

Feijóo la describió como una candidata que «no tiene techo» y que está «enamorada» de la ciudad; Domínguez la definió como «un soplo de aire fresco» y una profesional «como la copa de un pino» cuyo «único cliente» será Santa Cruz. No son adjetivos de cortesía: son la descripción de un perfil que combina arraigo local y músculo de gestión, dos cosas que rara vez van juntas.

Empezar pronto es empezar bien

El Partido Popular ha ordenado su estrategia con dos años de antelación, y eso, que algunos leerán como prisa, es en realidad un síntoma de seriedad. Empezar pronto permite construir proyecto en lugar de improvisar campaña. El acto del TEA demostró respaldo interno y capacidad de convocatoria, pero sobre todo enseñó a una candidata que no necesita presentarse porque ya se conoce su trabajo.

A partir de aquí, el reto de Carmen Pérez será el de siempre para quien aspira a gobernar bien: convertir el impulso en propuestas concretas y ensanchar los apoyos más allá de su partido. Tiene el perfil, tiene la experiencia y tiene el respaldo. Santa Cruz, que lleva tiempo esperando una candidatura con oficio y con ganas, ha ganado por fin una carrera con protagonista. Ahora toca lo mejor: verla correr.

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LECTOR AL HABLA