El Ejército de Irán reivindicó una nueva serie de ataques con drones contra instalaciones y activos militares de Estados Unidos en Jordania, Kuwait y Baréin, en la última jornada de una escalada que acumula ya más de una semana de bombardeos cruzados entre Teherán y Washington en toda la región.
El principal objetivo del ataque fue la base aérea de Al Azraq, en Jordania, donde según la agencia iraní Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria Islámica, los drones alcanzaron la estación de radar, el sistema de comunicaciones y los depósitos de combustible del contingente estadounidense. Jordania confirmó la intercepción de ocho misiles procedentes de Irán y señaló que no hubo víctimas ni daños materiales en suelo jordano. En Kuwait, el Ejército iraní afirmó haber destruido lo que describió como el «principal centro de preparación y apoyo militar de EE.UU. en Asia Occidental», situado en Mina Abdullah, en la costa sur del país. El Estado Mayor kuwaití confirmó que sus sistemas de defensa aérea estaban «respondiendo a amenazas de drones hostiles» e instó a la población a no alarmarse ante las explosiones, que atribuyó a las intercepciones. En Baréin, sede de la V Flota de la Marina estadounidense, el Ministerio del Interior activó las sirenas de alarma por segundo día consecutivo.
La nueva oleada llega tras la decisión de Trump de reanudar el bloqueo naval en el estrecho de Ormuz, cuyo tráfico lleva días drásticamente reducido, y después de varias rondas de bombardeos estadounidenses sobre territorio iraní en los últimos días. Teherán ha ampliado progresivamente el radio de sus represalias, que en días anteriores ya habían afectado también a Qatar, a las bases en los Emiratos Árabes Unidos y a instalaciones en Omán. El conflicto, iniciado con ataques de Washington e Israel contra las instalaciones nucleares de Irán en junio de 2025, no muestra señales de amainar pese a los intentos negociadores en Doha de las últimas semanas.






