No es firme, lo sé. Y se recurrirá, lo se. También el que me lee, lo sabe. Y por último esta el Tribunal Constitucional, así que ¿dónde está el problema? Ni que le importará a Sanchéz lo que haga el Poder Judial y a su sequito, lo atribuirá a la ultraderecha, como a nosotros opinar sin guion. Escribió Quevedo que no hay quien no sea señor de horca y cuchillo con un gran apellido. Cuatro siglos después, la Audiencia Provincial de Badajoz nos recuerda que algunos apellidos siguen abriendo puertas. Nueve años de inhabilitación para empleo o cargo público, y para el ejercicio del sufragio pasivo, le caen a David Sánchez -hermano del presidente del Gobierno de España- como cooperador necesario de un delito de prevaricación administrativa. Al expresidente de la Diputación pacense, Miguel Ángel Gallardo, dieciocho, este si que tiene la cara más dura que le cemento.
La sentencia contiene lo que se intuía y es que la plaza de coordinador de conservatorios primero, y la jefatura de la Oficina de Artes Escénicas después, no aparecieron en el BOP porque las Musas hubieran decidido descentralizarse a Badajoz. Aparecieron -dice el tribunal- a petición de personas del entorno del hermano, que por aquel entonces estaba en una situación laboral inestable. En román paladino, sin trabajo.
Un funcionario de Cultura tuvo el valor de declarar ante los magistrados lo que en los pasillos de la Diputación era vox populi, y es que era una plaza hecha a medida con la el presupuesto del apellido Sanchez.
Esto ha pasado muchas veces y en muchos lados, pero no siempre nos enteramos. Yo recuerdo que por el año 1987 con Borbolla de presidente en Andalucia el padre de mi compañero opositor se le ocurrió regalar un Mercedes a alguien y mira por dónde. Su hijo y sus dos hijas obtuvieron plaza en esa Junta. Me lo contó su hijo, pasado mucho tiempo. Eso le honra. Ya está prejubilado, las hermanas no tengo idea por donde andan.
Queridos lectores la prevaricación administrativa que es dictar una resolución arbitraria a sabiendas de su injusticia. No es error, ni torpeza, ni exceso de celo. Es voluntad consciente de torcer el Derecho para favorecer a alguien en modo amiguete y de camino servir a quien manda que se favorezca. Y la cooperación necesaria significa que David Sánchez no fue un beneficiario pasivo, sino pieza sin la cual el fraude no se hubiera consumado, clarito no? Es decir, prestó su nombre, su currículum y su firma a una farsa administrativa. Beneficiario y complice.
Séneca escribió que honesta res est laeta paupertas: hay dignidad en la pobreza alegre. La tentación del enchufe fraterno la explicaba mejor Tácito, cuando advertía que todo poder acaba rodeándose de los suyos y, por los suyos, de sus criados. Es la enfermedad crónica de la res publica cuando se confunde con la res privata, y no la inventaron en la Diputación de Badajoz: viene de más lejos y llegará más lejos. Y a veces nos enteramos y los pillan con el carrito de los helados.
Cabrá recurso ante el Supremo. Cabrán, como siempre, la retórica de la persecución y la letanía del lawfare. Lo que ya no cabe es fingir que aquella oficina -aquella que, según su propio titular, no tenía ventanilla- fue creada para servir al arte. Fue creada, dice ahora una sentencia, para servir a un apellido. El apellido Sánchez.






