La Knéset, el Parlamento de Israel, confirmó que las próximas elecciones legislativas se celebrarán el 27 de octubre, la fecha límite establecida por ley una vez que la cámara complete su mandato íntegro de cuatro años el próximo 17 de julio. El anuncio lo realizó el presidente de la Comisión parlamentaria, el diputado del Likud Ofir Katz, durante el debate de la ley de financiación de partidos, que incluye una disposición que fija el inicio del período electoral para ese mismo día.
De cumplirse el calendario, será la primera vez en cerca de 40 años que Israel convoca elecciones en la fecha marcada por la ley, y el primer gobierno en más de medio siglo que agota su mandato sin que la cámara sea disuelta anticipadamente. Los comicios tendrán lugar además solo 20 días después del tercer aniversario del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, lo que los carga políticamente desde el principio.
El camino hasta aquí no ha sido sencillo. El mes pasado, la oposición intentó forzar elecciones anticipadas mediante la disolución de la Knéset, pero la iniciativa fue rechazada por 61 votos frente a 53 después de que los partidos ultraortodoxos Shas y Judaísmo Unido de la Torá, socios de la coalición de Netanyahu, retiraran su apoyo a la moción tras alcanzar un acuerdo con el Gobierno sobre la polémica ley del servicio militar para los haredíes. La cuestión de si los judíos ultraortodoxos deben o no cumplir el servicio militar obligatorio ha sido uno de los focos de mayor tensión política interna desde el inicio de la guerra en Gaza, que ha disparado las necesidades de personal del Ejército y obligado a ampliar las movilizaciones de reservistas.
Las encuestas apuntan a un escenario competitivo. La figura del ex primer ministro Naftali Bennett y los partidos de centro-derecha liderados por Gideon Eisenkot y Avigdor Lieberman presionan en el espacio opositor, mientras que Netanyahu afronta los comicios con la sombra de su juicio por corrupción y las preguntas sin respuesta sobre los fallos de seguridad del 7 de octubre.






