Ubisoft lanza hoy Assassin’s Creed Black Flag Resynced en PS5, Xbox Series y PC, el remake construido desde cero del clásico de 2013 que muchos consideran la mejor entrega de toda la saga. El juego llega con una nota media de 87 sobre 100 en OpenCritic con un 93% de recomendaciones, y de 84 en Metacritic para PC y 81 para consolas, una recepción sólida que confirma que Ubisoft ha sabido respetar lo esencial sin destrozar la magia del original.
El mayor salto está en lo visual. El motor Anvil renovado, el mismo de Assassin’s Creed Shadows, ofrece un Caribe de referencia técnica: espuma con física propia, tormentas que ponen la piel de gallina y un trazado de rayos que convierte los atardeceres sobre el Jackdaw en postales difíciles de olvidar. Los que han jugado a fondo aseguran que es el Assassin’s Creed más bonito hasta la fecha, quizás superando incluso a Odyssey en lo puramente visual.
El combate en tierra se ha rediseñado con esquivas, contragolpes y combos más ágiles, el parkour incorpora animaciones modernas, y las batallas navales siguen siendo el corazón del juego, mejoradas en matices de control sin perder su esencia. Se han añadido nuevos personajes reclutables con sus propias misiones, cinemáticas inéditas y contenido narrativo ampliado por el guionista original Darby McDevitt. A cambio, el multijugador y las secuencias del presente han desaparecido.
Las pegas llegan donde se podría esperar. Varios análisis señalan que la inteligencia artificial de los enemigos en sigilo sigue siendo prácticamente la del juego de 2013, que algunos enfrentamientos contra los superbarcos están desequilibrados, y que la nueva iluminación, demasiado realista para el diseño de niveles original, crea problemas de visibilidad por la noche y durante las tormentas. También se apunta que el parkour, más rápido y fluido que el original, ha perdido algo del peso y la intencionalidad que tenía Edward Kenway trepando por las estructuras del Caribe.
Con todo, el veredicto mayoritario es claro: sigue siendo Black Flag y sigue siendo tan divertido como siempre. Para Ubisoft, que atraviesa uno de sus momentos más delicados tras varios años de resultados irregulares y con Codename HEXE todavía lejos, el remake llega como un salvavidas bien ejecutado. Si las cifras de reservas en Steam, que superan ampliamente las de Shadows, se confirman en ventas reales, la compañía habrá encontrado en la piratería de Edward Kenway la tabla a la que agarrarse.






