viernes, 3 julio,2026

Ucrania golpea por segunda vez en una semana la mayor refinería rusa y obliga a Putin a importar gasolina del extranjero

Las fuerzas ucranianas atacaron este miércoles por segunda vez en una semana la principal refinería de petróleo de Ufa, en los Urales, a más de 1.000 kilómetros de la frontera. El presidente Volodímir Zelenski calificó la operación de «respuesta absolutamente justa» a la invasión rusa y advirtió de que el liderazgo de Moscú tiene todos los medios para poner fin a la guerra si así lo decide.

La campaña ucraniana contra la infraestructura energética rusa lleva meses siendo casi diaria. Desde finales de marzo se han registrado más de 50 ataques contra refinerías, depósitos, terminales y estaciones de bombeo en Rusia y en la Crimea ocupada. El impacto ya es medible: el volumen de crudo procesado por Rusia en junio cayó un 25% interanual, hasta 3,95 millones de barriles diarios, su nivel más bajo en más de dos décadas.

La paradoja que afronta Rusia es difícil de disimular. Moscú, uno de los grandes productores y exportadores de petróleo del mundo, ha tenido que empezar a importar gasolina por vía marítima desde India y ha negociado con Kazajistán la compra de unas 50.000 toneladas métricas de gasolina para estabilizar su mercado interno. Muchas regiones rusas han introducido ya racionamiento de combustible y se han registrado colas en estaciones de servicio.

El propio Putin reconoció públicamente que Rusia afronta «cierto déficit» de combustible, que las reservas de gasolina son un 4% inferiores a las del mismo periodo del año anterior y que mantiene una prohibición temporal de exportación de gasolina y combustible de aviación. Ucrania no ha necesitado destruir toda la industria petrolera rusa: le ha bastado con golpear nodos estratégicos para forzar desvíos, encarecer reparaciones bloqueadas por las sanciones y convertir el suministro de gasolina en un problema político cotidiano para millones de ciudadanos rusos.

Las consecuencias se extienden ya al campo. El sector agrario ruso depende críticamente del suministro de diésel para maquinaria agrícola, fertilizantes y transporte. Con la campaña de siembra de verano en pleno apogeo, los cortes de combustible amenazan con reducir los rendimientos y complicar la cosecha en las regiones productoras del sur y el centro del país, precisamente en las áreas más alejadas de las refinerías afectadas. El ministro de Defensa ucraniano, Mykhailo Fedorov, resumió el efecto bélico directo: «Ahora los rusos tienen grandes problemas para llevar infantería a la línea del frente y abastecerla». La guerra, que en su quinto año sigue sin resolverse en el campo de batalla, se libra también en los surtidores de gasolina del interior de Rusia.

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LECTOR AL HABLA