Bungie ha anunciado una nueva ronda de despidos que afecta a 292 trabajadores, la mayoría del equipo de Destiny 2 y un número significativo de personas del proyecto Marathon. Es la tercera gran oleada de recortes que sufre el estudio en tres años.
En un comunicado oficial publicado en redes sociales, Bungie reconoce que Destiny 2 no ha cumplido con las expectativas en los últimos años y que, con sus proyectos futuros aún en fase de desarrollo inicial, no podían seguir operando con el tamaño de plantilla anterior. El CEO de Sony Interactive Entertainment, Herman Hulst, precisó que los despidos afectan a la mayoría del equipo de Destiny 2, a algunos desarrolladores de Marathon y a personal de apoyo de Sony que trabajaba directamente con Bungie.
La adquisición de Bungie por parte de Sony se cerró en 2022 por 3.600 millones de dólares, con la estrategia de expandirse en los juegos como servicio, un modelo que la compañía japonesa ha revertido casi por completo en los últimos trimestres. El estudio ya había prescindido de 220 puestos en 2024, además de integrar a 155 empleados directamente en la estructura de Sony. Los recortes anteriores, en 2023, ya habían afectado a un centenar de personas.
Destiny 2 seguirá siendo accesible para los jugadores, pero no recibirá más actualizaciones ni nuevo contenido. Sony ha descartado el desarrollo de Destiny 3, y un proyecto conocido internamente como Destiny Infinity fue cancelado antes de salir a la luz. Hulst aseguró que Marathon sigue siendo una parte importante del catálogo de PlayStation, aunque el shooter de extracción se encuentra en una fase muy temprana y su lanzamiento no está próximo.
Sony indicó que trabajará para identificar oportunidades de reubicación dentro de su red global de estudios para los empleados afectados. La noticia llega en un momento delicado para la industria del videojuego, en el que varios grandes editores están recortando plantillas y cancelando proyectos ante la caída de ingresos en el segmento de los juegos de servicio continuado.






