La Fuerza Aérea sueca activó en dos ocasiones su sistema de alerta durante el viernes para salir al paso de aviones de combate rusos que operaban cerca de su espacio aéreo en el mar Báltico. Las aeronaves implicadas en los incidentes eran un Su-24 Fencer y un Su-34 Fullback, dos cazabombarderos de la aviación rusa.
Dos escuadrones de cazas JAS 39 Gripen despegaron para defender el territorio nacional e interceptar e identificar a las aeronaves rusas. En ningún momento los aviones rusos atravesaron el espacio aéreo de Suecia.
Los incidentes se produjeron en las zonas sur y norte del Báltico. En ambos casos, la respuesta sueca tuvo como objetivo interceptar, identificar y hacer seguimiento a las aeronaves militares rusas. Además de los Gripen, también despegaron aeronaves de combate aliadas para contribuir a la seguridad del espacio aéreo compartido.
La vicealmirante Ewa Skoog Haslum, jefa del Comando de Operaciones de las Fuerzas Armadas suecas, calificó la actitud rusa de «grave» y la encuadró dentro de un comportamiento recurrente que, a su juicio, amenaza la integridad territorial y la seguridad del país. «Suecia y los aviones de combate aliados actuaron de forma rápida, resuelta y clara al interceptar los aviones rusos y asegurar el territorio de Suecia y de la Alianza», señaló.
El primer ministro sueco, Ulf Kristersson, usó la red social X para subrayar la gravedad de la situación. Afirmó que «el repetido proceder ruso sobre el mar Báltico es preocupante» y que «la rápida intervención de la Fuerza Aérea demuestra por qué es necesaria una alerta operativa diaria». Kristersson añadió que el incidente pone de manifiesto lo rápidamente que puede cambiar la situación y la importancia de que Suecia, junto con sus aliados, detecte, identifique e intercepte aviones rusos para proteger su propio espacio aéreo.
El Ministerio de Defensa ruso no se pronunció sobre el incidente.
Este episodio no es el primero de su tipo. En los últimos meses, la actividad aérea rusa sobre el Báltico se ha intensificado de manera sostenida, con vuelos frecuentes sin plan de vuelo presentado, transpondedores apagados y sin contacto de radio con los controladores aéreos. Las Fuerzas Armadas suecas han señalado que, ante el deterioro del entorno de seguridad regional, han reforzado su presencia y ajustado sus niveles de preparación. La conclusión de las autoridades militares de Estocolmo es que los hechos del viernes confirman la capacidad de Suecia y de la OTAN para resguardar su espacio aéreo y responder con rapidez ante cualquier movimiento en sus proximidades.






