El Ejército de Israel anunció este domingo que lleva días operando en torno al castillo de Beaufort, de 900 años de antigüedad, y su cresta en el sur del Líbano, en un importante avance estratégico al norte del río Litani. El primer ministro Benjamin Netanyahu calificó la operación de «hito crucial» y de «cambio radical en la política» de Israel con el país vecino.
Situado en una elevada cresta de roca a la orilla de la pronunciada curva de 90 grados del río Litani, el castillo permite avistar gran parte del sur del Líbano, una región que prácticamente está ya bajo control de Israel, y servirá de base avanzada para facilitar la expansión de la invasión. Israel ya había capturado el enclave en 1982 durante la guerra del Líbano y lo mantuvo en su poder hasta el año 2000, cuando se retiró del sur del país.
Netanyahu ordenó además «consolidar y extender» el control militar sobre territorios que, según Israel, estaban bajo dominio de Hezbolá, y señaló que desde principios de marzo el ejército ha matado a 3.000 combatientes del grupo chií, 700 de ellos en el último mes. «Hemos derribado la barrera del miedo. Tomamos la iniciativa, actuamos en todos los frentes, en Siria, en Gaza, en Líbano», afirmó el primer ministro.
El ministro de Defensa, Israel Katz, celebró la captura con un mensaje cargado de simbolismo histórico: «Cuarenta y cuatro años después de la heroica batalla de Beaufort, los combatientes de las Fuerzas de Defensa de Israel, liderados por la Brigada Golani, han regresado a la cima de Beaufort e izado de nuevo la bandera de Israel».
El próximo objetivo del avance israelí apunta al río Zahrani, a 15 kilómetros al norte del Litani, como indican las órdenes de evacuación forzosa que el Ejército israelí está enviando a la población libanesa. «Cualquier movimiento hacia el sur podría poner sus vidas en peligro», advirtió el Ejército en una alerta generalizada a todos los civiles que siguen residiendo entre ambos ríos.
La toma de Beaufort se produjo tras una de las jornadas de mayor intensidad de ataques de Hezbolá contra el norte de Israel, incluida Kiryat Shmona, que provocó el cierre de colegios y la emisión de casi 200 alertas a la población por la incursión de misiles y drones. El primer ministro libanés acusó a Israel de llevar a cabo un «castigo colectivo» contra la población civil del país.







