La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) ha optado por la cautela este miércoles al mantener los tipos de interés en la horquilla de entre el 3,5% y el 3,75%. Se trata de la primera reunión sobre política monetaria que celebra el organismo desde el estallido del conflicto bélico con Irán el pasado 28 de febrero, un acontecimiento que ha alterado drásticamente las previsiones económicas globales y ha obligado al Comité Federal de Mercado Abierto a congelar cualquier movimiento al alza o a la baja.
El banco central estadounidense justifica esta pausa en la necesidad de evaluar el impacto real que el bloqueo del estrecho de Ormuz y la inestabilidad en Oriente Próximo están teniendo sobre la inflación y el crecimiento. Aunque el encarecimiento del petróleo presiona los precios al alza, la incertidumbre sobre la duración de la guerra y el riesgo de una desaceleración económica global han pesado más en la decisión final. Jerome Powell ha señalado que el organismo monitoriza de cerca la volatilidad de los mercados energéticos para determinar si serán necesarias medidas adicionales en los próximos meses.
El mantenimiento de los tipos busca ofrecer un respiro a los mercados. Los analistas coinciden en que una subida de tipos en pleno conflicto bélico podría haber asfixiado el consumo, mientras que una bajada prematura habría disparado una inflación ya tensionada por el coste del crudo. Con esta decisión, la Fed se otorga un margen de maniobra a la espera de ver cómo evoluciona la situación militar y si el suministro de petróleo logra estabilizarse tras la liberación de las reservas estratégicas anunciada recientemente por varios países.
La mirada de los inversores se desplaza ahora hacia la próxima reunión de mayo, cuando el organismo cuente con datos más precisos sobre el comportamiento de la economía estadounidense durante el primer trimestre de guerra. Por el momento, la consigna en Washington es la de estabilidad máxima para evitar que el choque externo se convierta en una crisis financiera de mayor calado.







