La alcaldesa de la ciudad, Inés Rey, ha confirmado que el Ayuntamiento no presentará la documentación requerida por la Real Federación Española de Fútbol, poniendo fin a meses de incertidumbre sobre la viabilidad de las exigencias de la FIFA. El anuncio ha coincidido con la firma de un acuerdo estratégico con Abanca y la Diputación de A Coruña para acometer una reforma integral del estadio de Riazor y su entorno, al margen de la cita mundialista.
La decisión de renunciar a la candidatura responde a la imposibilidad de cumplir con las condiciones impuestas para acoger el torneo internacional, especialmente en lo relativo al incremento de aforo y a los costes financieros que tales obras supondrían para las arcas públicas. No obstante, la ciudad mantendrá el plan de modernización de su infraestructura deportiva. La reforma pactada será financiada de manera conjunta por el consistorio, la Diputación y Abanca, entidad propietaria del Real Club Deportivo, cuyo presidente, Juan Carlos Escotet, también ha estado presente en la rúbrica del convenio.
El proyecto de remodelación no se limitará únicamente al estadio, sino que incluirá una transformación profunda de toda la ciudad deportiva y las zonas comunes exteriores. El presidente de la Diputación, Valentín González Formoso, ha destacado que esta colaboración institucional permitirá que A Coruña disponga de un recinto de primer nivel adaptado a las necesidades actuales del club y de la ciudad, sin comprometer la estabilidad económica municipal por las exigencias externas de una competición de un solo mes de duración.
La ciudad herculina se suma así a otras capitales que han cuestionado el modelo de gestión de las sedes mundialistas, priorizando una inversión estructural a largo plazo para sus instalaciones propias frente a los condicionantes técnicos de la FIFA.







