La República Islámica de Irán cumple este sábado catorce días de protestas ininterrumpidas que se han extendido por más de cien ciudades. La cifra de fallecidos ha superado ya la barrera de los 50, según el balance de diversas organizaciones de derechos humanos, mientras que el número de detenidos se cuenta por miles en medio de una represión que se ha recrudecido en las últimas horas.
Desde su exilio en Estados Unidos, Reza Pahlaví, hijo del último sha de Persia, ha asumido un papel protagonista en la movilización. A través de mensajes dirigidos a la nación, Pahlaví ha instado a los ciudadanos a ocupar los centros urbanos durante este fin de semana y ha hecho un llamamiento explícito a los trabajadores de sectores estratégicos —especialmente en la industria petrolera, el gas y el transporte— para que inicien una huelga general. El objetivo declarado por el heredero es doblegar el aparato represivo del régimen encabezado por el ayatolá Alí Jameneí y preparar el terreno para lo que denomina una transición hacia la democracia.
La situación sobre el terreno es difícil de monitorizar debido al apagón informativo impuesto por Teherán. El país acumula ya 48 horas con el acceso a internet prácticamente bloqueado y severas restricciones en la telefonía internacional, una táctica que el régimen suele emplear para dificultar la coordinación de las marchas y la difusión de imágenes de la violencia policial. Pese al aislamiento digital, los informes procedentes de la capital y de núcleos industriales sugieren que el cierre de comercios en lugares emblemáticos como el Gran Bazar de Teherán ha comenzado a ganar fuerza.
En el plano internacional, la tensión ha escalado tras las advertencias del presidente estadounidense, Donald Trump, quien ha manifestado que su administración está preparada para intervenir si la matanza de manifestantes continúa. Por su parte, el Ejército iraní ha respondido calificando las protestas de complot extranjero y asegurando que protegerá los intereses nacionales frente a cualquier injerencia externa.







