El Real Madrid firmó una convincente goleada (5-1) ante un Betis muy vulnerable y tomó impulso de cara a la Supercopa de España, en una tarde marcada por la irrupción del canterano Gonzalo García, autor de un triplete que hizo olvidar la ausencia de Kylian Mbappé. El triunfo permite a los de Xabi Alonso mantenerse a cuatro puntos del FC Barcelona antes de viajar a Arabia Saudí, mientras la grada volvió a mostrarse exigente con un Vinícius Jr desacertado y sin gol.
El conjunto blanco afrontó el choque con más ritmo y determinación que en citas recientes, favorecido también por la escasa presión de un Betis blando en defensa. Vinícius arrancó con protagonismo, incisivo en el uno contra uno y decidido a reconciliarse con el Bernabéu, pero su influencia se fue diluyendo con el paso de los minutos. Aun así, de una de sus acciones nació el primer tanto: falta lateral servida por Rodrygo y cabezazo cómodo de Gonzalo, que empezó a reclamar focos desde muy pronto.
Con ventaja en el marcador, el Madrid dominó sin excesivo brillo y sin traducir su control en una cascada de ocasiones. El Betis, tímido en ataque, apenas inquietó a Courtois, salvo en una acción aislada que resolvió Valverde con una intervención providencial. El partido parecía encaminado al descanso sin más sobresaltos.
Tras la reanudación, el duelo quedó sentenciado en apenas unos minutos. Gonzalo volvió a aparecer con un gol de delantero total, controlando con el pecho fuera del área y definiendo con una volea precisa, y poco después Raúl Asencio amplió la renta con un remate de cabeza a la salida de un córner. Dos zarpazos que dejaron sin respuesta a los de Pellegrini.
Con el encuentro ya decidido, el Betis encontró algo de oxígeno aprovechando la relajación local y llegó a inquietar con varios disparos, incluso estrellando un balón en el palo. Courtois tuvo que intervenir y la grada mostró su nerviosismo ante la falta de contundencia defensiva. Xabi Alonso movió entonces el banquillo y el equipo recuperó el control.
El cierre fue un homenaje a la cantera. Gonzalo completó su triplete con un gesto de calidad que levantó al estadio y otro joven, Fran García, puso la guinda a la ‘manita’. El Bernabéu despidió el partido con sensaciones encontradas: ilusión por el talento emergente y dudas persistentes en torno a algunos pesos pesados, pero con la Supercopa ya en el horizonte.







