En una transmisión oficial tras la extracción de Nicolás Maduro y Cilia Flores por parte de fuerzas de Estados Unidos, la vicepresidenta Delcy Rodríguez compareció junto al alto mando militar para fijar la postura del gobierno. El mensaje principal fue la exigencia de la «inmediata liberación» de Maduro y el anuncio de medidas legales para intentar mantener la estructura de poder vigente.
Rodríguez confirmó que el gobierno ha activado un decreto de conmoción externa, el cual fue remitido a la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia para su validación inmediata. A pesar de que Nicolás Maduro se encuentra actualmente bajo custodia estadounidense tras lo que ella describió como un ataque ocurrido en la madrugada, la vicepresidenta insistió en que «hay un solo presidente en este país que se llama Nicolás Maduro».
Durante su intervención, Rodríguez subrayó que tanto el sector militar como los organismos de seguridad ciudadana se encuentran en estado de alerta y desplegados en todo el territorio nacional. Hizo un llamado a la «unión nacional» y a la calma, instando a los seguidores del chavismo a mantenerse movilizados en las calles para defender la soberanía del país frente a lo que calificó como una agresión que viola la legalidad internacional.
La vicepresidenta fue enfática al señalar que este ataque militar contra la nación busca «torcer la voluntad del pueblo». Según Rodríguez, estas acciones configuran delitos de lesa humanidad y contrastan con la disposición de diálogo que, según ella, Maduro había manifestado días antes.
El discurso terminó con una petición a la comunidad internacional y a los países de la región para que rechacen el uso de la fuerza por parte de EE. UU., advirtiendo que lo ocurrido en Venezuela podría repetirse en otros países. Por ahora, el régimen intenta operar bajo una normalidad institucional forzada, mientras el país asimila la ausencia física de quien ha encabezado el ejecutivo en la última década.







