Bulgaria ha protagonizado este jueves el hito más relevante de su historia reciente al convertirse oficialmente en el vigésimo primer país en adoptar el euro. La nación más pobre de la Unión Europea abandona así su moneda nacional, el lev, tras años de preparativos técnicos y una compleja senda de convergencia que culminó ayer1 de enero de 2026, con la plena integración en la unión monetaria.
Mientras una parte importante de la sociedad y los sectores exportadores celebran la eliminación de los costes de transacción y el anclaje definitivo a las economías centrales del continente, otra fracción de la población observa el cambio con recelo. El temor a una subida incontrolada de los precios en un escenario de salarios bajos ha sido el principal argumento de los movimientos críticos, que han mantenido sus protestas hasta la víspera del cambio de moneda.
Desde el Banco Central Europeo y la Comisión Europea se ha dado la bienvenida al país balcánico, subrayando que su entrada fortalecerá la resiliencia de la eurozona y aportará una mayor estabilidad financiera a la región. Bulgaria ha logrado mantener una deuda pública baja y una disciplina fiscal envidiable, cumpliendo con los criterios de Maastricht a pesar de las presiones inflacionistas globales que retrasaron su acceso inicialmente previsto para el año anterior.
Sin embargo, el paso histórico se ve empañado por una profunda crisis política interna que ha llevado al país a encadenar sucesivos procesos electorales en los últimos años. La debilidad del ejecutivo actual ha dificultado la campaña de comunicación pública sobre la transición al euro, dejando espacio para la desinformación y las dudas sobre la soberanía monetaria que algunos partidos nacionalistas han explotado en el Parlamento de Sofía.
Para evitar abusos durante las primeras semanas de convivencia entre el lev y el euro, el Gobierno búlgaro ha implementado un sistema estricto de doble etiquetado de precios que se mantendrá durante todo el año. Además, se han desplegado equipos de inspección de consumo para monitorizar que el redondeo no se convierta en una inflación encubierta que golpee el poder adquisitivo de los pensionistas y los trabajadores con rentas más bajas.
Con la entrada de Bulgaria, la zona euro se expande por primera vez desde la incorporación de Croacia en 2023. Para la Unión Europea, este paso simboliza que, pese a los desafíos geopolíticos actuales, el proyecto de integración europea sigue manteniendo su capacidad de atracción y su vocación de crecimiento hacia el este del continente.







