La capital de Taiwán ha sido escenario este viernes de una jornada de pánico que ha dejado un balance de al menos tres personas fallecidas y nueve heridas de diversa gravedad. Un hombre de 27 años, identificado por la policía como Chang Wen, sembró el caos en plena hora punta al perpetrar un ataque indiscriminado utilizando bombas de humo y un cuchillo de grandes dimensiones en dos de los puntos neurálgicos del transporte metropolitano de la ciudad.
El ataque comenzó alrededor de las 17:24 (hora local) en la Estación Central de Taipéi. El agresor, que vestía un chaleco táctico y una máscara, lanzó varias granadas de humo y, según algunos informes policiales, posibles cócteles molotov en el nivel B1 de la estación. La densa humareda provocó escenas de asfixia y un estallido de pánico entre los cientos de pasajeros que regresaban a sus hogares. Aprovechando la confusión, el sospechoso se desplazó hacia la cercana estación de Zhongshan, situada en un concurrido distrito comercial, donde comenzó a atacar a los transeúntes con un arma blanca de hoja larga.
La violencia del ataque se centró en heridas en el cuello y el tórax de las víctimas. Entre los fallecidos confirmados se encuentran un hombre de unos 50 años, que sufrió un paro cardíaco fulminante durante el ataque, y otro joven de aproximadamente 30 años que falleció a causa de una profunda herida por arma blanca. El tercer fallecido es el propio atacante, quien, tras verse acorralado por las fuerzas de seguridad en unos grandes almacenes cercanos (Eslite Spectrum Nanxi), se precipitó al vacío desde un sexto piso, falleciendo poco después en el hospital.
De los nueve heridos trasladados a centros sanitarios, al menos uno se encuentra en estado crítico. El primer ministro taiwanés, Cho Jung-tai, ha calificado lo ocurrido como un «acto deliberado» y ha ordenado una investigación exhaustiva sobre los antecedentes del agresor, un exsoldado voluntario de la Fuerza Aérea que contaba con órdenes de arresto pendientes por otros delitos y por evadir el servicio militar.
El alcalde de Taipéi, Chiang Wan-an, ha expresado sus condolencias y ha destacado la valentía de uno de los civiles fallecidos, quien perdió la vida intentando frenar al agresor dentro de la estación central.
A esta hora, el servicio de metro ha recuperado la normalidad bajo una vigilancia policial reforzada, mientras las autoridades analizan el registro de la vivienda de Chang para determinar si existía una motivación política o ideológica tras esta masacre.







