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jueves, 15 enero,2026

La nueva estrategia de Trump tilda a Europa de continente en declive y alerta sobre su “erosión civilizacional”

La nueva  Estrategia de Seguridad Nacional (NSS) firmada por el presidente Donald Trump ha desatado una fuerte polémica internacional al describir a Europa como un continente en “declive económico y cultural”, víctima de lo que califica como una posible “erosión civilizacional”. El documento, publicado sin aviso previo por la Casa Blanca, sostiene que las actuales tendencias migratorias, políticas demográficas y regulatorias podrían convertir a algunos países europeos en “mayoritariamente no europeos” en las próximas décadas, y cuestiona la viabilidad futura de sus economías, democracias e identidad.

La NSS dibuja un panorama sombrío para Europa: acusa a la Unión Europea (UE) y a otras instituciones supranacionales de socavar las libertades políticas; responsabiliza a las políticas migratorias, la baja natalidad y la supresión de la oposición de un proceso de “cambio civilizatorio” que, de continuar, podría hacer al continente “irreconocible en 20 años o menos”.

Según el texto, el declive económico que sufre Europa —vinculado a la pérdida de competitividad, regulación asfixiante y estancamiento— está “eclipsado” por la amenaza de una degradación cultural y social más profunda. Washington culpa a lo que considera “errores estructurales” del bloque comunitario, al abandono de identidades nacionales y al debilitamiento del tejido demográfico y político tradicional.

La estrategia no sólo analiza: propone una acción directa. Estados Unidos se compromete a “cultivar la resistencia” dentro de las propias naciones europeas —es decir, apoyar a los partidos y movimientos que según Washington podrían frenar lo que define como decadencia cultural y civilizacional—. Se sugiere que Washington favorezca a quienes defiendan identidades tradicionales, políticas migratorias restrictivas y Estados soberanos frente a estructuras multilaterales.

El documento también pone en duda el futuro de la alianza transatlántica: advierte de que, si Europa sigue su actual trayectoria demográfica y política, podría dejar de ser un aliado fiable de Estados Unidos. En tal caso, la NSS propone que Washington reconfigure sus prioridades geoestratégicas, reduciendo su dependencia de la OTAN y redefiniendo sus relaciones globales bajo un prisma de “realismo flexible”.

La reacción en Europa ha sido inmediata y dura. Varios gobiernos han calificado el documento de provocación, recordando los valores compartidos de democracia, derechos humanos y cooperación internacional. Para muchos analistas, la NSS supone un giro radical respecto al orden global pos‑Guerra Fría, y refleja una apuesta de EE. UU. por redefinir alianzas, influencias e identidades.

Más allá de la diplomacia, representa un ataque a los cimientos de la Europa contemporánea —su integración, su multiculturalismo, y su modelo político y social. Si Europa responde, las próximas semanas dibujarán si esta es la chispa de un conflicto diplomático profundo.

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