El ministro del Interior francés, Laurent Núñez, ha enviado un telegrama y varios memorandos a prefectos y fuerzas del orden en los que reclama «máxima vigilancia» por un nivel de amenaza terrorista que califica de muy alto y ordena un refuerzo inmediato de las medidas de seguridad en todo el país, con especial atención a los mercados navideños y a las grandes concentraciones festivas.
En su misiva Núñez pide la movilización plena de los servicios de inteligencia para la detección y prevención de amenazas, la adopción de medidas administrativas contundentes (limitaciones de tráfico y estacionamiento, gestión de flujos peatonales, uso intensificado de videovigilancia) y una presencia visible y disuasoria de las fuerzas de seguridad y, si procede, de los militares de la Operación Sentinelle. El objetivo declarado es proteger lugares simbólicos y concurridos que han sido blanco de atentados en el pasado, como el mercado de Estrasburgo en 2018.
Las autoridades han recomendado además suspender o restringir actos con aglomeraciones cuando las condiciones de riesgo lo aconsejen; en ciudades como París ya se han anunciado cambios puntuales en la programación de fin de año.
Las prefecturas deben evaluar localmente las medidas (controles, anillos de seguridad, cierres temporales de vías) y coordinar con los servicios municipales para minimizar riesgos sin paralizar la actividad comercial y festiva. Expertos en seguridad subrayan la tensión del equilibrio entre protección y libertades civiles, especialmente si las autoridades incrementan recursos de vigilancia administrativa.
Las medidas se aplican desde el comienzo de diciembre y seguirán sujetas a la evolución de la amenaza y a las decisiones locales de los prefectos.







