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sábado, 17 enero,2026

El nuevo Plan Rector del Parque Nacional del Teide, en detalle

El Parque Nacional del Teide entra en una nueva etapa después de que el Gobierno de Canarias haya aprobado el nuevo Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG).

La revisión arrancó formalmente en 2021, con una consulta pública previa y el inicio de la evaluación ambiental estratégica simplificada. Después llegaron la aprobación inicial del borrador, el periodo de información pública y alegaciones, los informes sectoriales y el visto bueno del Patronato del Parque Nacional del Teide el 29 de septiembre de 2025.

El texto también pasó por el Consejo de la Red de Parques Nacionales, que emitió informe favorable, aunque con el voto en contra de varias organizaciones ecologistas (Ecologistas en Acción, SEO/BirdLife, WWF) y de la representante del Comité Científico de Parques Nacionales, lo que muestra que el consenso no ha sido pleno.

Qué es y para qué

El PRUG es definido por el propio decreto como el instrumento de planificación y ordenación de máximo rango para la Administración competente en la gestión del Parque Nacional del Teide. En la práctica, establece el marco general:

  • Qué usos son compatibles con la conservación de los valores naturales.
  • Qué actividades se permiten, con qué condiciones y en qué zonas.
  • Cómo se organizan las infraestructuras existentes (carreteras, aparcamientos, teleférico, centros de visitantes, áreas recreativas).
  • Qué reglas rigen para visitas, investigación científica, ganadería tradicional, rodajes, pruebas deportivas o actividades de turismo activo.

No es un documento de detalle como un reglamento de circulación o una ordenanza concreta, pero sí marca las líneas maestras que luego se desarrollarán mediante planes específicos, programas de actuación y autorizaciones.

Cuatro zonas de uso

Uno de los elementos centrales del nuevo Plan Rector es la nueva zonificación del Parque. El texto fija cuatro grandes zonas:

  • Zona de reserva: es el corazón más frágil del Parque, donde la prioridad absoluta es la conservación. Incluye los ecosistemas y formaciones geológicas más sensibles, así como hábitats clave para especies endémicas. El uso público es muy limitado y, en muchos casos, solo accesible para investigación o gestión.
  • Zona de uso moderado: abarca buena parte de los paisajes que el visitante reconoce como “el Teide”, con senderos señalizados y miradores. La visita se permite, pero orientada y canalizada para evitar la masificación y el deterioro del entorno.
  • Zona de uso restringido: son áreas especialmente delicadas o sometidas a mayor presión (por ejemplo, tramos de senderos muy demandados) donde el acceso puede quedar sujeto a cupos, reservas o a la presencia de guías autorizados.
  • Zona de uso especial: concentra las infraestructuras ya existentes y los espacios más transformados: carreteras principales, aparcamientos, edificios de servicios, estación del teleférico, etc. Aquí se organiza la logística del uso público y se intenta concentrar los impactos.

Esta zonificación es la base sobre la que se ordenarán los flujos de visitantes y las distintas actividades dentro del Parque.

Visitas, carreteras y teleférico: gestionar la saturación

Aunque el decreto de aprobación apenas entra en detalles concretos, el nuevo PRUG fija el marco para abordar uno de los grandes problemas del Teide: la saturación diaria de coches y personas en determinadas franjas horarias y puntos críticos.

El Plan establece criterios para:

  • Regular la afluencia de visitantes según la capacidad de carga de cada zona.
  • Ordenar el uso de los aparcamientos y posibles sistemas de transporte colectivo que reduzcan la dependencia del vehículo privado.
  • Mantener el carácter de carretera de paso de las vías que atraviesan el Parque, pero con medidas para minimizar atascos en miradores y accesos a senderos.
  • Encajar el teleférico dentro de límites de capacidad y horarios compatibles con la tranquilidad del entorno y la protección de la cumbre.

Las herramientas concretas (reservas obligatorias, límites diarios, refuerzo del transporte público, tasas por determinados servicios, etc.) se desarrollarán en fases posteriores, pero el PRUG abre la puerta a un modelo de movilidad más ordenado y menos dependiente del coche.

Actividades permitidas

El nuevo Plan Rector también actualiza el marco para otras actividades que, sin ser masivas, tienen impacto en el Parque:

  • Investigación científica y seguimiento ambiental, que se consideran prioritarios, pero sujetos a autorización y a criterios de minimización de impactos.
  • Ganadería tradicional (como el pastoreo controlado), que se mantiene como uso compatible en determinadas áreas y bajo condiciones concretas.
  • Rodajes, publicidad y fotografía profesional, que deberán acomodarse a la zonificación, a calendarios sensibles (épocas de cría, floración) y a un sistema de permisos que evite interferencias con la visita ordinaria y la fauna.
  • Pruebas deportivas y actividades organizadas (carreras de montaña, marchas ciclistas, etc.), que verán reforzadas las condiciones de autorización, con límites de participantes, recorridos y fechas.

El objetivo declarado es armonizar usos, evitando que el Parque se convierta en un simple escenario de fondo para eventos, y recordando que la razón de ser del Teide como Parque Nacional es la conservación de sus valores naturales y culturales.

Un equilibrio inestable

El proceso de aprobación del PRUG ha puesto de relieve tensiones de fondo. Las organizaciones conservacionistas que votaron en contra en el Consejo de la Red de Parques Nacionales consideran que el texto se queda corto en la reducción de presiones sobre el Parque, mientras que sectores económicos y algunos representantes locales temen que las restricciones frenen la actividad turística y ciertos usos tradicionales.

Entre ambos polos, el Gobierno de Canarias y los gestores del Parque defienden que el nuevo Plan Rector ofrece un marco más claro y moderno para afrontar retos como el cambio climático, la masificación turística o la necesidad de compatibilizar la protección del Teide con la vida cotidiana de quienes viven en su entorno.

Ahora toca su aplicación real sobre el terreno. A ver qué pasa.

Redacción
Redacción
Equipo de Redacción de elburgado.com

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