La gimnasta rusa Angelina Melnikova —campeona mundial recientemente coronada— ha quedado fuera de la final de la liga alemana (Bundesliga) que iba a disputarse este fin de semana, pese a estar inscrita con el club alemán TSV Tittmoning-Chemnitz. El responsable técnico del equipo confirmó que “no competirá” en la final, decisión adoptada por la dirección del club.
El motivo del veto radica en las polémicas declaraciones previas de Melnikova y en su proximidad al entorno político ruso. Su vinculación con organizaciones ligadas al ejército ruso han generado un fuerte rechazo, que ahora se materializa en su exclusión de la cita alemana.
Ocurre apenas semanas después de su vuelta triunfal a la élite internacional: en octubre de 2025, Melnikova se alzó con el oro mundial en el concurso completo y sumó medalla de oro en salto en el Mundial de gimnasia artística en Yakarta.
La decisión del club alemán refleja la creciente presión en Europa por separar deporte y política: muchos dirigentes y expertos consideran incompatible participar en competiciones europeas cuando un deportista ha mostrado apoyo público a una guerra que afecta gravemente a la comunidad internacional. Para el organismo que regula la liga alemana, la figura de “atleta neutral” —concedida por la International Gymnastics Federation (FIG) a deportistas rusos— no exime de las consecuencias reputacionales que conlleva.
Para Melnikova, este aislamiento es un nuevo golpe, apenas unas semanas después de regresar al máximo nivel competitivo. Su exclusión de la final de la Bundesliga deja en evidencia las profundas dudas sobre hasta qué punto el deporte puede desvincularse de la política.





