En esta ocasión nos detenemos en Santa Cruz, una ciudad donde la gastronomía se renueva con fuerza. Surgen propuestas de cocina fusión, aparecen nuevos discursos culinarios y cada vez es más común encontrar proyectos que combinan producto local, técnicas contemporáneas y una sensibilidad que mira más allá de lo evidente.
Y entre esa creciente oferta, surge una pregunta inevitable:
¿Cómo se reconoce a un restaurante que, sin hacer ruido, está haciendo muchas cosas bien?
Con esa pregunta en mente —y en el marco de las reseñas que estamos elaborando para la Guía Qué Bueno— llegamos a Cayote, ubicado dentro del Hotel Taburiente. Un espacio sereno, de líneas limpias, que apuesta por una cocina con identidad y técnica, sostenida por un equipo joven que trabaja con rigor y sensibilidad.
EXPERIENCIA GENERAL
La sala está dirigida por Rosi, una profesional amable, cercana y con criterio propio. Su atención es constante pero discreta; su conocimiento del vino canario, especialmente de la D.O. Tacoronte-Acentejo, aporta un valor real a la experiencia, y su técnica en servicio —descorche, copas Schott Zwiesel, tempo— está muy por encima de la media en la ciudad.
En cocina, Arydaman Meneses firma una propuesta que sorprende por su madurez. Autóctono, trabajador, inquieto y formado desde muy joven, ha pasado por cocinas de nivel, incluyendo una etapa clave junto al chef Erlanz que le permitió absorber la base técnica de la cocina moderna. Hoy, ya con trayectoria y personalidad propia, ejecuta una carta equilibrada, precisa y sensible al producto local.
PLATOS PROBADOS
Tatin de tomate (versión caprese con alma canaria)
Una reinterpretación elegante y muy fresca de la caprese tradicional. Tomates autóctonos de la finca de Don Germán, crema de burrata, aguacate canario y una emulsión de ajo sutil que sostiene el conjunto sin restarle delicadeza. Es un plato luminoso, equilibrado y bien pensado.
Tartar de atún (japonés-canario)
Atún de corte impecable, aliño con ají amarillo, miel de palma, crema de aguacate, cebollita fina y un granizado de jengibre que aporta frescor y ritmo. Un tartar preciso, con matices complejos y un acabado limpio.
Risotto de verduras ecológicas, pesto de pistacho y burrata
El risotto mantiene una estructura impecable: arroz en su punto, cremosidad justa y sabor vegetal bien definido. La peculiaridad del plato está en el pesto de pistacho, que aporta un toque oriental suave, y en la crema de burrata, que redondea el conjunto. Un plato elegante y constante.
Presa ibérica a baja temperatura (plato estrella)
Cocinada a baja temperatura hasta alcanzar una jugosidad sobresaliente. Se acompaña de una salsa elaborada con curry verde tailandés, citronela y especias cálidas, además de un puré de apionabo muy fino y un milhojas de papa crujiente con queso majorero. Es un plato profundo, completo y técnicamente muy bien resuelto. El mejor de la noche.
Postre de chocolate (versión en texturas)
Una elaboración compleja y golosa: base de cacao a la sal, bizcochito de chocolate, namelaka japonesa, helado de café, helado de avellana y crepita de chocolate blanco. Un cierre digno de la cena.
VINO Y MARIDAJE
La elección recomendada por Rosi fue un tinto con D.O. Tacoronte-Acentejo, servido con técnica impecable y en copas de calidad. El maridaje acompañó especialmente bien al risotto y a la presa, aportando estructura sin invadir.
LO QUE FUNCIONÓ BIEN
- Cocina técnica, elegante y con personalidad propia.
- Servicio de sala cálido, profesional y con criterio.
- Excelente dominio del vino canario.
- Platos equilibrados y bien presentados.
- La presa ibérica como plato imprescindible.
LO QUE SE PUEDE MEJORAR
- Cayote está demasiado escondido y es menos conocido de lo que merece.
PUNTUACIONES
Producto: 4,6
Cocina y técnica: 4,5
Servicio: 4,7
Ambiente: 4,6
Bodega y vinos: 4,4
Relación calidad-precio: 4,4
NOTA BURGADO: 4,5 / 5
Plato estrella: Presa ibérica a baja temperatura con curry verde y milhojas de papa majorera.
Punto débil: Su falta de visibilidad para el nivel que ofrece.





