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domingo, 30 noviembre,2025

San Sebastián 57 | Cocina de raíz y personalidad

Esta semana, al Burgado y la Guía Qué Bueno nos recibieron en San Sebastián 57, un restaurante cuyo nombre marca su ubicación: en la calle San Sebastián, a pocos metros del Mercado de Nuestra Señora de África, en Santa Cruz de Tenerife.

Y, como referencia, pueden encontrarlo en la página 68 de la guía Qué Bueno 2025.

Santa Cruz vive un momento gastronómico muy interesante, en el que la cocina de mercado y el producto local se reivindican frente a la globalización del sabor. En este contexto, San Sebastián 57 se distingue no solo por su cocina honesta y de temporada, sino por una filosofía muy personal: la del chef y propietario Alberto González, quien encarna en cada plato su historia, sus raíces y su propia personalidad y filosofía.

Experiencia general

Alberto nos recibió personalmente, éramos dos mesas en el horario que visitamos y tuvimos el privilegio de conversar y ser recibidos personalmente por él. Hijo de una familia asturiana y cántabra dedicada de toda la vida a la hostelería, creció en una familia en donde el centro era la cocina. “El restaurante soy yo, y yo soy el restaurante como quien adopta el apellido de la pareja cuando se casa, yo soy Alberto San Sebastián”, nos dijo con una naturalidad que resume perfectamente su forma de entender este oficio.

Su filosofía, como la filosofía del restaurante: trabajo, honradez, cariño y respeto por el producto. Eso se traduce en una cocina con personalidad propia, donde el mercado marca el ritmo y cada día el chef selecciona personalmente los productos frescos en el Mercado de África.

El ambiente del restaurante acompaña esa esencia: sobrio, elegante, con una iluminación amable y un servicio cercano, profesional y genuinamente cálido. Se respira amor por el oficio, desde la bienvenida hasta el último detalle del plato.

Platos probados

Podría definir a la cocina de San Sebastián 57 (Aunque el mismo Alberto nos indicó que no le gusta definir, porque definir es limitar me tomo el atrevimiento de hacerlo más que nada para guiar al comensal) como una fusión natural entre la tradición peninsular, base francesa y la frescura atlántica canaria, con guiños sutiles a Sudamérica. Sobre todo, buscando el equilibrio entre sabores, texturas, pero respetando siempre la nobleza de cada producto y aunque sea un conjunto, la independencia de cada uno.

Tiradito de pez mantequilla

De la Palma sopleteado, con vinagreta de soja, lima, higo pico acompañado de un crujiente de arroz.

Bacalao y beurre de vino blanco canario

Un clásico francés versionado con alma canaria: reducción de vino blanco afrutado del norte de la isla, mantequilla de cabra y vaca, chalota local, caldo de cherne y nata.

Atún marinado con crema de marmitako, espuma de papa negra, aceite de arbequina de Tenerife y polvo de katsuobushi

Un plato que resume la filosofía de Alberto: técnica, sabor y raíz. El atún se acompaña de una reinterpretación elegante del marmitako, con texturas que dialogan entre lo ahumado, lo cremoso y lo salino. Las papas arrugadas aportan ese toque identitario de Canarias.

Carrillera de cochino negro canario a baja temperatura

Tierna, melosa y sabrosa, se sirve con jugo reducido de carne, chalotas, mazorquitas baby, puré de batata asada con mantequilla y un wantun frito de chorizo de perro: un guiño creativo interesante.

Cochinillo deshuesado y prensado a baja temperatura

Una joya técnica. Emplatado sobre una base que reinterpreta el patacón, hecho con papa negra prensada, acompañado de puré de manzana y rizos de boletus fritos. El resultado: equilibrio entre grasa, dulzor y textura.

Vino: una extensión de la cocina

En San Sebastián 57, el vino no es un acompañamiento: es parte de la experiencia.

El restaurante mantiene una colaboración directa con la vinoteca El Gusto por el Vino, una de las más completas de Tenerife. Esto significa que cualquier etiqueta disponible en la tienda puede abrirse y servirse para acompañar la comida en el restaurante, una oportunidad excepcional para quienes disfrutan descubriendo nuevas referencias.

Nos dejamos recomendar y optamos por una copa de Dehesa de los Canónigos Gran Reserva 2016 (Ribera del Duero), una auténtica joya: notas de roble, cacao y frutos negros, un vino que llenó de profundidad y elegancia la experiencia.

La posibilidad de probar grandes vinos por copa, gracias al sistema dispensador con control de temperatura y oxigenación de la vinoteca, es un verdadero lujo que convierte la cena en una pequeña cata en sí misma.

Y aunque al preguntar en sala por los vinos disponibles por copa solo ofrecían las referencias clásicas (Ribera o Rioja), la situación se resolvió fácilmente gracias a la cercanía con El Gusto por el Vino.

Por eso, más que una carencia, podría verse como una oportunidad por pulir: un servicio de maridajes recomendados o una carta de copas más viva haría brillar aún más esta alianza tan inteligente.

Postres

Espuma de maracuyá y amaretto

Con helado de amaretto y vainilla, crumble, y una esferificación de amaretto que marca el inicio del postre. Recibimos indicaciones: primero la esfera, luego el postre por capas. Un final con un equilibro ácido, pero dulce, por pasos y con capas. Debo decir que estoy condicionada porque mi fruta favorita es el maracuyá, este postre, con la textura perfecta de la esferificación al inicio, me encantó.

Torrija con crema catalana y helado de leche merengada

Un homenaje a la tradición con reinterpretación. La textura de la torrija con la crema catalana es impecable y el helado, con notas de canela, hace que encuentres casi tres postres en uno solo.

Lo que funcionó bien

  • La atención personal del chef y la calidez del servicio.
  • La coherencia entre concepto, producto y ejecución.
  • La calidad excepcional de la vinoteca asociada y la posibilidad de acceder a vinos de alto nivel por copa.
  • Platos donde técnica, sabor y texturas se encuentran con naturalidad.

Lo que se puede mejorar

  • Incorporar maridajes recomendados en la carta o por parte del servicio, aprovechando la riqueza de la vinoteca.
  • Mayor visibilidad a los vinos por copa y sus descripciones para guiar mejor al comensal.

Puntuaciones

  • Producto: 4,8 – frescura y selección impecables, con protagonismo local.
  • Cocina y técnica: 4,7 – equilibrio, precisión y emoción.
  • Servicio: 4,8 – cercano, profesional y humano.
  • Ambiente y local: 4,6 – elegante, sobrio y acogedor.
  • Bodega y vinos: 4,9 – sobresaliente gracias a la fusión con El Gusto por el Vino.
  • Relación calidad-precio: 4,7 – experiencia coherente, generosa y con alma.

Nota Burgado: 4,8 / 5

Plato estrella: Carrillera de cochino negro canario.

Punto fuerte: La conexión entre cocina y vino.

Punto débil: Falta de maridajes recomendados desde sala.

La carta confirma esa filosofía: producto, técnica y territorio en equilibrio. Una propuesta que viaja entre el Atlántico y la península, donde conviven ceviches y tartares con guisos y cortes nobles. Se nota el mimo en los detalles, desde el pan de masa madre y las croquetas hasta el bacalao con beurre blanc o la carrillera de cochino negro. Una cocina que permite elegir entre lo clásico y lo contemporáneo sin perder coherencia.

En San Sebastián 57, todo se equilibra: sabores, texturas y orígenes. La técnica se pone al servicio del producto, y el producto al de la emoción. Hay influencias que viajan entre la península, Francia, Canarias y Sudamérica, pero todas hablan el mismo idioma: el del respeto por el producto y la cocina bien reinterpretada.

Alberto logra que cada plato tenga carácter sin perder armonía, y su cercanía transmite lo mismo que su cocina: honestidad, calidez y oficio.

El vino, gracias a la alianza con El Gusto por el Vino, completa la experiencia con esa elegancia discreta que eleva todo sin imponerse.

Porque cuando la cocina se hace con cariño, conocimiento, técnicas y coherencia, el resultado no solo se saborea: se recuerda.

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