La propuesta del Gobierno de Pedro Sánchez de condonar aproximadamente 83.252 millones de euros de deuda autonómica, pactada con ERC, ha desatado una reacción airada del Partido Popular. Dolors Montserrat, secretaria general del PP en Europa, calificó desde las fiestas de Granollers la iniciativa como “otra amnistía contable” dirigida a favorecer al independentismo catalán, denunciando además que se trata de “un chantaje” contra el Ejecutivo central.
La dirigente popular criticó que 17.000 millones de euros de deuda imputada a Cataluña sean perdonados como parte del acuerdo para la investidura, expresando su indignación al manifestar que se pretende que todos los ciudadanos paguen “los desmanes del separatismo” mientras se divide a la sociedad catalana con este dinero.
Montserrat insistió en que, aunque refiere esta quita como un grave error, su partido reconoce la necesidad de reformar el sistema de financiación de las autonomías. Sin embargo, defendió que ese nuevo modelo debe negociarse de forma multilateral en el Consejo de Política Fiscal y Financiera y vinculó su posición con una política fiscal que permita bajar los impuestos: “El dinero, donde mejor está, es en el bolsillo de los españoles”, concluyó.
Por su parte, desde el Govern catalán, el conseller Albert Dalmau respondió que la hipercrítica del PP se debe más al impulso partidista que al contenido de la medida. Subrayó que incluso territorios gobernados por los populares se beneficiarían de la quita, y acusó al partido de ejercer una insolidaridad evidente frente a una medida que, en su opinión, favorece el conjunto del país.
La quita se programará para septiembre y, según el Gobierno, otorga un oxígeno financiero significativo: en el caso catalán, el ahorro anual estimado en intereses supera los 1.000 millones de euros. Para que la medida tenga efectos prácticos, deberá aprobarse en Congreso mediante una ley orgánica.







