El ex comisionado del Gobierno para la reconstrucción tras la DANA, José María Ángel Batalla, permanece ingresado en el hospital de Llíria, en Valencia, después de sufrir un intento de suicidio en la mañana de este viernes. Fue encontrado inconsciente dentro de su vehículo y rescatado por efectivos de bomberos, que lo trasladaron de urgencia al centro sanitario. Su estado inicial era grave, aunque actualmente se encuentra estable y acompañado por sus familiares.
Ángel había presentado su dimisión irrevocable el pasado 31 de julio, después de que un informe de la Agencia Valenciana Antifraude señalara la posible falsificación de un título universitario utilizado hace décadas para acceder a una plaza de funcionario en la Diputación de Valencia. Desde su renuncia, había defendido su inocencia y denunciado lo que describió como una “campaña de inquina” y un ataque personal que, según él, le habían causado un “daño personal enorme”.
La ministra de Ciencia e Innovación y secretaria general del PSPV, Diana Morant, expresó su “cariño y afecto” hacia Ángel y su familia, subrayando que “las cacerías inhumanas tienen consecuencias”. En la misma línea, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, así como el ex president Ximo Puig y el actual president de la Generalitat, Carlos Mazón, transmitieron mensajes de apoyo y llamaron a reflexionar sobre la necesidad de humanizar la vida pública y proteger a los cargos políticos frente a ataques personales y mediáticos.
El caso ha reabierto el debate sobre el impacto del acoso mediático y digital en la salud mental de quienes ocupan responsabilidades públicas. Diversas voces reclaman establecer límites claros en la crítica política para evitar que el escrutinio público derive en situaciones de hostigamiento que puedan tener consecuencias irreversibles.







