
Esta mañana, camino de Cajasiete, me detuve a ver la obra de la gasolinera La Estrella, en la Punta de la Carretera, que construyó José Manuel Sotomayor con el proyecto del gran arquitecto Luis Cabrera Sánche-Real. La gasolinera fue premio Manuel Oráa, del Colegio de Arquitectos, y creo que pertenece a Disa. Una de las puntas de la estrella se derrumbó no hace mucho, no trincó a nadie debajo, pero aquello era un peligro. Y como es BIC, el Cabildo está ejecutando las obras de restauración, que deberían extenderse a los locales de debajo del edificio, que son un nido de ratas y están hechos un auténtico cochinal. Espero que el Cabildo no se quede en la restauración de la estrella y que quite la valla eterna de los locales de la parte baja, tras su restauración. Incluso podrían alquilarse para tiendas ya que están en un buen sitio, o sencillamente dedicarlos a oficinas. Pero me dio alegría ver que La Estrella recupera su forma. Hay que tener en cuenta que, en un principio, hace años, estaba pendiente su derribo, pero fue declarada BIC y obligó a modificar el Plan General del Puerto de la Cruz, ciudad que nunca ha destacado por su urbanismo adecuado; pero, bueno, puede pasar. El Cabildo ha tenido que actuar varias veces en el Puerto, que todavía mantiene en ruinas el famoso –tristemente— edificio Iders, una mancha en la zona de Martiánez. Bueno, pues me alegro de lo de La Estrella.

Por cierto, la encuesta sobre La Laguna encargada por unos empresarios (y de la que di noticia ayer) tiene continuación en Santa Cruz. Repito que el sondeo me lo han comunicado de viva voz y con menos datos en lo que respecta a Santa Cruz, pero me advierten de que se hará pública y que Bermúdez cae, como la fruta madura, que decía Franco de Gibraltar. Increíblemente sube el PSOE, no mucho, pero sube, sube el PP y va para abajo Coalición Canaria. Puede que porque Santa Cruz no está bien. Bermúdez no quería repetir como alcalde sino ir al Cabildo y le ha entrado a su corporación como una desgana que preocupa a los ciudadanos. O sea, que en las próximas elecciones locales, si las cosas van como van, habrá sorpresas en las dos ciudades más grandes de Tenerife. Yo a Bermúdez lo entiendo: muchas malas noches y muchos biberones. Y eso desgasta bastante, no crean ustedes. Papá primerizo y a la vejez, viruelas. Cambio el tercio. San Telmo era, esta mañana, un remanso de paz. Los charcos estaban calmos y daba gusto bañarse en El Boquete. Mucha gente lo entendió así y las aguas, limpias, albergaron a un montón de propios y de extraños que pasaron un día de sol y mar en la zona de baño más limpia –de momento— en el Puerto de la Cruz, a pesar de los aliviaderos. A falta de Playa Jardín, San Telmo está muy bien. Vean la foto.








